Es un respetado y experimentado crítico de arte. Por su especialidad profesional ha estudiado, admirado y descrito las más famosas pinturas religiosas del Siglo de Oro desde renombrados museos y universidades de España, Inglaterra y Nueva York.
Ahora, el destino ha conspirado para que con esa misma maestría contemple, disfrute y sienta a la Ciudad Museo, Ponce.
Él es el español Pablo Pérez D’ors, quien en septiembre de 2011 fue nombrado curador de Arte Europeo del Museo de Arte de Ponce (MAP), y desde su llegada ha escudriñado “con orgullo” las calles y modos de vida del ponceño.
Amor a primera vista
“Nunca había venido a Puerto Rico, ni al Caribe. Es más, nunca había estado en otro país que hablaran castellano que no fuera España. Y me ha gustado mucho”, destacó complacido desde su amplia oficina ubicada en el segundo nivel del edificio anexo al MAP.
Según contó, casi de inmediato se estableció en un apartamento en el casco urbano de la Ciudad. “Cuando llegué a Ponce me encantó, me pareció un sitio precioso con mucho encanto. Me gustan mucho las casas. Es agradable, se parece a España en muchas cosas, pero a la vez es muy distinto”, dijo entre tímidas sonrisas.
Adaptarse no ha sido difícil. Es un experimentado trotamundos, pero aun así reconoce la ayuda y humanismo que en la Isla le han brindado. “Aquí todo el mundo me ayudó muchísimo, como que me adoptaron. La gente es muy hospitalaria y me quieren cuidar, complacer”, asegura reconociendo con su acento que en el fondo ese esmero se manifiesta de manera paternal.
“Me encanta la casa Wiechers Villaronga, es un sitio muy especial como está diseñada y como la enseñan a los visitantes. Me gusta ir temprano a la Plaza del Mercado y algunos restaurantes”, dijo sobre sus salidas por el pueblo.
Su entusiasmo es palpable, según su próximo proyecto familiar. “Estoy convenciendo a mi madre -Paz D’ors Lois- para que venga y creo que se va a querer quedar. En diciembre pasado, por ejemplo, cuando la gente decía ‘ay, qué mucho frío’, para mí eso es más calor que en España”, aseguró.
En poco más de seis meses, Pérez D’ors ya ha apreciado lo que algunos residentes todavía no han hecho. “Fui a hacer kayak a la Isla de Guilligan en Guánica con un amigo y me pareció un sitio fantástico, es un paraíso. Todavía tengo una lista muy larga a donde me gustaría ir”, dijo.
Por otro lado, explicó que “lo menos que me gusta -y no es por criticarlos, es que no me acostumbro- es que yo siempre he vivido en lugares donde se puede ir a todas partes andando, en tren, en autobús. En Ponce ahora hay más oportunidad (dijo haciendo alusión al Sistema Integrado de Transporte del Sur), pero hace falta el coche para todo, aunque yo puedo venir al Museo andando”.
Sobre los platos típicos no pudo abundar mucho, pues aseguró es vegetariano, “pero me encanta el pescado al chillo y el dorado. En España no se come chillo. Además el tembleque, los helados frente al Parque de Bombas y el Bienmesabe. También me gusta que haya tantas frutas como las quenepas”, dijo casi saboreándose uno de los emblemas de la Ciudad.
Sobre el léxico boricua, agregó entre carcajadas que ya aprendió las palabras ‘revolú’, ‘Ay, bendito’ y ‘presenta’o”. Sobre este último aseguró que “es un concepto muy bueno. Lo encuentro divertido”.
“Mucha suerte”
Pérez D’ors jamás pensó laborar en Puerto Rico. Nació en Pamplona, una ciudad al norte de España -famosa por el Festival de San Fermín- donde también cursó estudios en Arte.
Se desarrolló en un ambiente culto y “mi abuelo y mi madre siempre me enseñaban muchos libros de arte y me llevaban al museo”, narró.
Luego hizo estudios graduados en Oxford, Inglaterra donde culmina un Doctorado en Artes. Laboró en National Gallery en Londres y después en Frick Collection en Nueva York.
“Mi contrato de dos años (en Nueva York) ya no se podía extender. Estaba buscando trabajo para ver qué iba a hacer y un amigo me dijo que el MAP estaba buscando un curador”, resumió el joven de apenas 32 años de edad.
Lo demás es historia. Cuando inició los planes de mudanza a la Isla ya estaba planificada la ambiciosa exposición española “Del Greco al Goya” que permanecerá en el MAP hasta el próximo 16 de julio.
“Yo me subí en ese tren en marcha y para mí es una suerte increíble que justo el primer proyecto que me encargan cuando llego sea el del Museo del Prado, es increíble. No podía haber un mejor proyecto para empezar”, dijo feliz.
“El que esté el Museo de Arte en Puerto Rico es un milagro y que -encima- esté en Ponce es otro milagro. Es algo súper especial. Si yo fuera ponceño estaría súper orgulloso de eso”, concluyó satisfecho.
27 de junio de 2012







0 Comments