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Derrumbe predice el futuro de VíaVerde

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(29 de marzo de 2012) La ecuación es simple.

De haberse completado este año la construcción del Gasoducto del Norte, como originalmente anunció el Gobierno actual, su tubería se habría fraccionado al menos en dos segmentos durante la madrugada de hoy y dejado sin suministro de gas natural a tres centrales generatrices del norte del país.

La calamidad habría ocurrido en la carretera PR-10 y una zona del sector Río Abajo de Utuado, donde desde ayer han caído 12 pulgadas de lluvia y la Oficina para el Manejo de Emergencias ha registrado casi un centenar de deslizamientos de terreno.

En el interín, habría sido mandatorio el desalojo masivo de personas, ya que la tubería de 24 pulgadas de diámetro habría liberado una nube de gas natural propensa a incendio o explosión, a causa de las chispas que desde anoche liberan líneas vivas de transmisión eléctrica caídas sobre suelo utuadeño.

“Esto ya es un desastre y pudo ser una catástrofe inimaginable de haber existido un gasoducto en esa misma zona”, sentenció Gustavo Casalduc Torres, un utuadeño que por los pasados 46 años ha presenciado los efectos de estos aludes sobre el terreno montañoso de la Ciudad del Viví.

“Uno de los derrumbes comenzó en lo alto de una de las montañas marcadas para el paso del gasuducto y su peso fue tal que arrastró árboles monumentales, 400 pies montaña abajo hasta bloquear la carretera (PR) 123”, continuó.

“Lo peor de todo es que a esta hora de la tarde, aquí no ha parado de llover, hay familias incomunicadas y no ha podido llegar ayuda del Gobierno. Si eso (el Gasoducto) hubiera explotado, ¿qué habría pasado? ¿Cómo esa gente habría podido escapar?, cuestionó.

A lo largo y ancho

Según precisó Ángel Medina Díaz, ayudante especial del Alcalde de Utuado, ocurrieron deslizamientos en casi el 90 por ciento de este territorio, incluyendo en la arteria principal -la carretera PR-10-, donde las lluvias provocaron que una valla, un carril de emergencia y parte de un carril vehicular cayeran 110 pies por una pendiente.

Otras vías inhabilitadas por los derrumbes son la PR-605 del barrio Viví, la PR-613 del barrio Tetuán, la PR-111 hacia Caguana, las vías al sector Los Rodríguez y ocho residencias de la urbanización San José, afectadas por otro deslizamiento.

“Nos están llamado de diferentes sitios, pero no hemos podido llegar a todos porque, como sabes, Utuado tiene 28 barrios, es el pueblo de extensión territorial más grande y estamos tratando de llegar a todos los sitios que nos necesitan”, declaró el funcionario.

Crónica anunciada

Todo lo ocurrido, a juicio de Casalduc Torres, es perfectamente predecible, ya que el suelo arcilloso que arropa a gran parte del Municipio se comporta de la misma manera cada vez que ocurre en Utuado un episodio de lluvias torrenciales.

“Ha sido tal la cantidad de precipitación, que la capacidad de la tierra para absorberla colapsó”, expuso el también portavoz del Comité Utuadeño Contra el Gasoducto.

“Despues de esto, ¿por qué insisten en enterrar el tubo por esa zona tan susceptible?”, preguntó. “¿Hasta cuándo todos nos vamos a hacer los ciegos?”

“Irónicamente, el Gobernador no lo está”, continuó el líder comunitario. “Días atrás él dijo que en caso de un terremoto correría junto a su familia hacia El Morro, sobre todo, para salvarlos del peligro de explosión de las tuberías de gas del Viejo San Juan”.

“Aún así, él insiste en condenar al centro de Puerto Rico con un gasoducto de 92 millas. ¿A dónde podemos correr nosotros en caso de un terremoto o estos deslizamientos?”, cuestionó una vez más.

Ejemplo inequívoco

Por su parte, Arturo Massol Deyá, portavoz de Casa Pueblo y voz cantante contra el Gasoducto del Norte, resaltó que tanto el simulacro de tsunami LANTEX como los efectos de estos torrenciales aguaceros demuestran que el país “no tiene capacidad de respuesta para manejar apropiadamente eventos inesperados de emergencias naturales”.

“Imponer un gasoducto por una ruta altamente propensa a deslizamientos refleja una actitud temeraria contra la vida de más de 200 mil personas. Si no pueden estabilizar las carreteras, mucho menos podrán garantizar la seguridad de un gasoducto por ahí”, expresó Massol Deyá.