La Perla del Sur

Ponce, Puerto Rico
Viernes
24
Octubre
2014

Actualizado a las 01:58 PM

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Viaje al pasado sin salir de Ponce

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gente_01_foto_1_nuevaEste lugar podría pasar por alto hasta para el más aguzado residente de la Perla del Sur, pero está plagado de curiosas piezas antiguas, oficios en peligro de extinción, un agradable ambiente y mejor personal.

Se trata de la Plaza Juan Ponce de León, la que muchos llaman por su apodo “La Plaza de los Perros”.

Según cuentan, le denominan de este modo porque hace muchos años, cuando el lugar servía de carnicería, los perros, atraídos por el olor y pedazos de carne que les tiraban, se reunían en el lugar.

En cambio, ahora es un impecable y pequeño centro comercial donde se funden variados aromas que van desde recién hechos almuerzos criollos hasta plantas.

Jardín bajo techo

Estas últimas fragancias desde el puesto de la ponceña Ivelisse Cruz Velázquez, quien lleva cinco meses como inquilina de la Plaza, ofreciendo al público consejos sobre jardinería básica, plantas medicinales y ornamentales.

Allí los usuarios podrán encontrar la útil menta, la yerba buena, el alcanfor, orégano para cocinar, así como distintos tipos de albahaca.

Por si fuera poco, la comerciante también tiene arbustos de arándano, bonsáis y tierra útil para la siembra.

Legendario amolador

A solo unos pasos, se puede aprender mucho de un oficio casi extinto.  Antonio Cedeño Irizarry maneja el puesto El amolador y pregona con orgullo que él es el único de Ponce “que sepa hacerlo”.

Según contó, es un oficio heredado de su abuelo, el inmigrante español Eulogio Cedeño, quien comenzó el negocio en el sector Cantera de Ponce y que después lo continuó su padre Moisés Cedeño Montalvo.

Antonio utiliza aún las mismas herramientas que su padre, algunas incluso son las que usaba su abuelo hace más de 60 años.

“Yo tenía como 12 años (de edad) cuando empecé”, dijo. Ahora con seis años al frente del negocio, comparte su vocación con su trabajo regular como Programador de Computadoras.

Cedeño Irizarry explicó que entre sus principales clientes cuenta con barberos y galleros, jardineros e imprentas de la localidad.

Mientras conversaba con La Perla del Sur estaba esmerado afilando los bordes de una pequeña tijera, que frecuentemente acercaba a su oído mientras la abría y la cerraba con precisión.

“Tú oyes cuando el corte es uniforme”, explicó ante nuestro asombro. Poste-riormente envolvió la pieza en una mustia hoja de una guía telefónica, con una técnica y maestría asombrosa, tal como lo aprendió de sus antecesores.

Los precios de El amolador van desde $3 hasta $25, “pero depende las condiciones en que esté la pieza a amolar”, agregó el también coleccionista de radios que datan de los años 50.

Historia en vinilo

Otra joya en esta plaza es el negocio Tita’s Record Shop de Carmen Milagros Astacio Méndez.

Este espacio dedicado a la música del ayer ya cumplió los 16 años de establecido. ¿Cómo lo hizo y cómo lo ha mantenido?”, quisimos saber.

Muy contenta, contó que empezó “vendiendo CD’s y mercancía nueva. Pero un amigo me regaló unos LP’s y los puse a la venta”, explicó. Fue un éxito.

“Empecé a traer los “8 track”, discos 78, películas VHS, además de venderlos, los compro. Me ha ido bien”, aseguró.

El lugar es digno de coleccionistas. Podrá encontrar las novelas Jazmín, paquines de Memín, libros de historia. Pero quizá lo más interesante es la increíble colección de discos de vinilo.

“Si tú lo buscas en internet algunos cuestan hasta $40, pero yo los vendo a $2”, aseguró.

Con solo un pasar de dedos, puede ver a los favoritos de siempre. Entre ellos Danny Rivera, Wilfrido Vargas, Fernandito Villalona, La Pandilla, Rocío Jurado, Pimpinela, Héctor Lavoe y Oscar de León.

Medio siglo zapatero

Luis Bacenet Ginés es otro de los placeros que practica un oficio casi en extinción. El es zapatero desde hace 50 años cuando aún trabajaba en Telas Rosselló en la calle Villa de Ponce.

Un día vio desmontado un zapato y se dijo: Eso lo hago yo. En la Plaza de los Perros, Bacenet Ginés tiene 30 años de establecido.

Pero si esto le parece interesante, sepa que aquí encontrará además un puesto de antigüedades, donde cada pieza no solo posee una belleza irrepetible, sino que tiene inagotable historia.

La Plaza también ostenta un puesto de reparación de relojería, puestos de productos naturales, artículos de cuero hechos a mano, efectos de cumpleaños y mucho más.

Todo bajo una discreta, pero efectiva seguridad a cargo de la Policía Municipal.

Joya arquitectónica

La Plaza Juan Ponce de León sirve a la comunidad desde el año 1926, entre las calles León y Mayor Cantera de Ponce.

Entonces se buscaba aliviar el hacinamiento de los agricultores en la plaza de mercado y ofrecer un espacio adecuado para los productos cárnicos perecederos, según el portal poncetradicional.com.

Esta plaza “fue el primer edificio en Puerto Rico en el que mezcló elementos arquitectónicos y sociales a través del concepto paseo peatonal”, dice además.

Fue incluido en el Registro Nacional de Lugares Históricos en 1986 por su diseño Art Deco y reconstruido en 1992.

El diseño del edificio lleva la firma de Rafael Carmoega, uno de los arquitectos de Puerto Rico del siglo 20, quien también diseñó el edificio del Capitolio, el recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, además de otros edificios significativos.

En su interés por preservar las tradiciones hispanas a raíz del reciente cambio de la soberanía de España a los Estados Unidos, Carmoega utilizó el barroco español y el neo-mudéjar, haciendo hincapié en el uso de cristal, arcos de herradura y mosaico de azulejos.

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