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Solución Ponceña rechaza oportunidades

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Antes de las elecciones del 2008, la doctora María Meléndez Altieri se reunió conmigo por varias horas en mi oficina para que le explicara a fondo lo que significa un Puerto de Transbordo Internacional de hondo calado, con valor añadido, zona libre y fuera de las leyes de cabotaje.

Le expliqué cuál es el modelo de negocios, las diferentes estapas de desarrollo y cómo podría crear miles de empleos para Ponce y la Región Sur.

Desde ese momento, Meléndez Altieri asumió el discurso de la Misión y Visión de nuestro Puerto para la creación de decenas de miles de empleos en valor añadido, hasta que ante su fracaso para lograrlo, decidió cambiarlo sin justificación a un mero puerto común de cabotaje.

Al terminar la reunión me dijo con voz firme y con un fuerte apretón de manos: “Licenciado, cuando gane las elecciones nos reuniremos para dar seguimiento a este proyecto, porque es el más importante de todo Puerto Rico”. Intercambiamos entonces los números telefónicos celulares.

Y Meléndez Altieri ganó las elecciones.

Al siguiente día de los comicios la llamé a su celular y la felicité por su triunfo. Volvió a decirme que daríamos seguimiento a las conversaciones sobre el desarrollo del Puerto.

Lo próximo fue que el Comité de Transición de la Alcaldesa electa me citó una noche y les hablé por tres horas sobre el proyecto, y luego me reuní en privado con sus miembros más prominentes, por más de cinco horas.

A pesar de que les expliqué en detalle todo lo necesario para conocer cómo encaminar el Puerto, la mayoría de ellos tenían más interés en saber si había algo escandaloso o nebuloso en el proyecto para sacar capital político, que entender el futuro y la importancia del Puerto para nuestro desarrollo económico.

Luego de dos meses en que la administración municipal dejó de hablar del Puerto, comencé a hacer gestiones telefónicas, por carta, en persona en más de tres ocasiones, y finalmente mediante mi programa y en entrevistas radiales, para que la Alcaldesa se reuniera y dialogáramos sobre el futuro del Puerto.

Era indispensable poder enlazar sus esfuerzos con los del sector privado para potenciar entonces la sinergia del desarollo económico de Ponce y el Sur de Puerto Rico.

Mis súplicas de diálogo nunca fueron atendidas.

Desde que me di cuenta que la Alcaldesa no le interesaba dialogar sobre el Puerto, no me quedó otro remedio que divulgar mis opiniones sobre todo el proceso de desarrollo mediante las páginas de este generoso periódico, las ondas radiales y las charlas y conferencias que he realizado durante los últimos seis años.

En vez de llamarme, la Alcaldesa comenzó a contestar mis planteamientos mediante comunicados de prensa, cartas y llegó a arrendar el espacio radial luego de mi programa sabatino donde, según me cuentan, ha utilizado grandes espacios de tiempo para contestarme.

Hubiera sido más rápido, efectivo y económico que llamara a mi celular o a mi oficina para coordinar una reunión, pero eso no ocurrió.

La Alcaldesa nunca contestó mis planteamientos en sus méritos, con argumentos, datos y teorías económicas. Solo se ha dedicado a explicar que no ha pasado nada con el Puerto, principalmente, porque los que estaban antes fueron los culpables de que ella no haya hecho nada.

Otro de sus señalamientos es que yo tengo agendas políticas y económicas personales. Y yo le he contestado: “Seguro que sí”. Yo sigo empeñado en lograr el desarrollo económico de Ponce y la Región Sur y eso es claramente una agenda política y económica, en el puro sentido de ambas palabras.

Lo que mis actuaciones no son ni serán jamás es una mera agenda partidista, sectaria y excluyente.

Ahora, acorralada por el avance del tiempo y ante “la soledad del vacío de poder en Ponce”, como dice el economista Luis Rey Quiñones Soto, la Alcaldesa se ensaña contra mí como si yo fuera un líder o contendiente de otro partido.

Nada más lejos de la verdad, pero parece que eso es lo que dicen sus asesores, quienes ni son de Ponce.

El último ejemplo de esto fue su anuncio en conferencia de prensa de los detalles de la llamada “Solución Ponceña” y toda la ofensiva mediática posterior, en respuesta directa al primer aniversario de su inacción, lo que fue señalado por mi columna ‘Cambio Paradigmático’.

Cuando por fin nos enteramos de detalles adicionales de la llamada “Solución Ponceña”, se confirmó que abandonó definitivamente el desarrollo de nuestro Puerto como uno de Transbordo Internacional de hondo calado, con valor añadido, zona libre y fuera de las leyes de cabotaje.

Llegó al colmo de decir que ella nunca prometió los 20 mil empleos de las zonas de valor añadido.

En ánimo contestario, la Alcaldesa compró espacios en prensa radial y escrita para echar la culpa a otros de su inacción y la cadena de errores que ha congelado al proyecto de desarrollo económico más importante de Puerto Rico.

Allí argumenta que Ernst Frankel había dicho que el Puerto debía estar abierto a principios de la década pasada. Que ya era tarde. En definitiva, tiró la toalla.

Se vuelven a equivocar la Alcaldesa y sus asesores.

Frankel habló para la gente de su tiempo. Ahora vivimos otros momentos más alentadores. Cuando Frankel habló, la ampliación del Canal de Panamá era una quimera.

Además, la constitución de un estado supranacional, llamado Unión de Naciones Suramericanas y conocido como UNASUR -al estilo de la exitosa Unión Europea, con fronteras y aduanas comunes, banco central, defensa común, libre circulación ciudadana y cohesión de casi todo el territorio de América del Sur- era solo una visión de profetas ilustrados.

Ahora es que nuestro Puerto tiene razón de ser como uno de Transbordo Internacional de hondo calado, con valor añadido, zona libre y fuera de las leyes de cabotaje. Solo hay que leer la prensa internacional para enterarse.

La ampliación del Canal de Panamá -potencialmente lista para el 2014- permitirá que los buques Post-Panamax puedan entrar directamente en el Caribe desde Asia, sin tener que hacer escala en California.

Esto abrirá nuevas rutas a mega embarcaciones que necesitan puertos como el nuestro, para hacer más eficiente la transporación de bienes de consumo e industriales.

El Puerto mejor ubicado y preparado en el Caribe para hacer estas transacciones es el de Ponce.

Por otro lado, la constitución de UNASUR, concretada el pasado 11 de marzo, potenciará el mercado unificado de demanda de bienes y servicios más grande del Hemisferio, porque todos sus países miembros tienen crecimientos económicos extraordinarios, algunos de hasta el nueve por ciento.

Esto está ocasionando la forjación de una clase media con poder adquisitivo y hambre por bienes y servicios europeos y asiáticos.

Además, la industrialización constante y creciente de UNASUR hace indispensable la creación de nuevas rutas marítimas para satisfacer estas necesidades.

El Puerto mejor ubicado y preparado en el Caribe para hacer estas transacciones es el de Ponce.

No obstante, la estrategia de la Alcaldesa y sus asesores tiene como efecto inminente dejarle esas oportunidades de negocios a otros puertos del Caribe para dejarnos sumidos en la pobreza y la ignorancia.

Eso, jamás se debe permitir.

(El autor es abogado, Presidente del Bufete Emmanuelli, pasado presidente de la Cámara de Comercio del Sur de Puerto Rico y columnista de La Perla del Sur)

2 de noviembre de 2011

 

 

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