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Cidra: ¡desde Adjuntas para el mundo!

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Cuando esté listo para compartir un esponjoso panettone italiano, no lo olvide: esa delicia europea lleva en su corazón la bandera adjunteña. ¿Cómo? Así es. Con toda probabilidad esos brillantes pedacitos decorativos que tanto le atraen fueron cultivados y procesados entre las montañas del Gigante Dormido.

Desde hace más de un siglo, una pequeña empresa llamada “Procesadora de Cidra” dedica su energía a cosechar y exportar al mundo la cidra adjunteña, el ingrediente colorido de estos célebres postres.

Pero espere. Cidra no se refiere al municipio en el corazón de Puerto Rico y tampoco a la espumosa bebida sidra -hecha a base de manzana fermentada- con la que muchos celebran los brindis.

La cidra es un cítrico, una fruta muy parecida a una toronja arrugada, que al partirla en dos mitades no luce jugosa, aun cuando su aroma le haga creer lo contrario.

Sus tímidos gajos son escasos y resecos, y su parte más céntrica está copada por decenas de semillas de igual tamaño a los de una naranja regular.

En la mayoría de los cítricos, la corteza -la piel blanca entre la cáscara y los gajos- es estrecha, pero en la cidra esta sección ocupa la mayor parte de la esfera.

Y es precisamente la corteza la que junto a la cáscara se corta en pequeños cubos, se empaca y se envía al Viejo Mundo.

Vayamos por parte

La finca de William Mattei Papavius, propietario de esta a procesadora, tiene alrededor de 15 cuerdas sembradas con al menos 2 mil arbustos de cidra que producen durante todo el año, junto a otros frutos menores.

Pero la procesadora recibe la cidra que cosechan otros 30 agricultores de la zona. “La recibimos, la pesamos y la compramos”, detalló el sexagenario agricultor.

Con la cantidad suficiente de fruto, “lo ponemos en agua y sal para que se fermente por un espacio de cuatro a seis semanas”, detalló además el agricultor, mientras mostraba a La Perla del Sur los enormes estanques de cemento en donde el burbujeante proceso era evidente.

“Cuando llega ese punto (las cuatro semanas), las cidras se retiran del agua, y un empleado adiestrado prepara la esfera para que una cortadora especializada la divida por la mitad, pero a lo largo”, abundó.

Con esto se aseguran que extraen y descartan cómodamente la zona céntrica de la fruta.

Ya limpia, la cidra debe quedar traslúcida y firme. Así estará lista para pasar por otra cortadora que la transformará -en un abrir y cerrar de ojos- en cientos de minúsculos cubos del fruto.

Lista para empacar, se reúnen 400 libras de ellos para llenar un solo saco especial que, a su vez, viaja en un barril metálico impecable.

Cuando ya han logrado llenar al menos 80 de estos barriles, estarán listos para sellarlos y llevarlos en un contenedor hasta el muelle de San Juan, donde son embarcados a su destino final.

Pero la cidra pasará por otros procesos antes de que pueda ser consumida, nos aclaró Mattei Papavius.

“Este es un proceso intermedio para llevarlo a una fábrica para su terminación en Holanda, Italia y Estados Unidos. Esa fruta se convierte en confite de panadería”, agregó.

Y es que, según aseguró, son panaderías industriales sus principales clientes. La cidra es un producto que va dentro o en conjunto de otros ingredientes.

“Cuando se endulza (este fruto) se pone verdoso y se mezcla con cerezas, cáscara de china anaranjada y otras frutas con los que hacen la tradicional de-coración para el bizcocho”, continuó el experimentado comerciante internacional.

Y ¿cómo surgió esta peculiar empresa?

Allá para la época del 1900 llegó a Puerto Rico el abuelo de don William -Francisco Mattei Delucca-, un agricultor corso que se estableció en Adjuntas.

“Parece que en Córcega había una pequeña industria e introdujeron la fruta a Puerto Rico como algo (un recuerdo) de su país. Luego vino la demanda”, argumentó Mattei Papavius.

“La industria se había mantenido estable hasta hace poco. Ahora tenemos competencia de Brasil y ha eliminado parte de la producción aquí. Éramos tres compañías en Adjuntas haciendo esto, ahora solo quedamos nosotros. Y es una cantidad bien limitada”, dijo además con nostalgia.

Su producción y venta ha bajado considerablemente, aseguró. Aún así, produce cerca de 150 toneladas al año, lo que consideró bajo. “Antes estábamos en 5 mil toneladas entre las tres fábricas”.

Mattei Papavius lleva prácticamente toda su vida dedicado a esto, pero fue hace cerca de 30 años que tomó las riendas de la empresa que hoy ofrece siete empleos directos, dos de ellos a tiempo completo.

Sobre el peculiar fruto

El arbusto de cidra -uno de afiladas y abundantes espinas- está listo para sus primeras cosechas en un lapso de cuatro o cinco años. Producirá por los próximos 12 años, al menos, y la época de más abundancia es precisamente de agosto a octubre.

“La fruta es dulzona, pero no es algo que se vaya a comer usualmente”, expuso el agroempresario, quien aseguró además que Adjuntas es el único lugar en la Isla donde se cultiva.

La “Procesadora de Cidra” ubica justo frente al rótulo que identifica la intersección  de la carretera PR-123 con la PR-522, salida hacia Utuado en Adjuntas.  Allí cerca también ubican la escuela José Pilar González y el parador Villas de Sotomayor.

Para información adicional o coordinar una visita guiada, puede comunicarse al 787-829-0715.

14 de septiembre de 2011

 

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