La Perla del Sur

Ponce, Puerto Rico
Miércoles
22
Mayo
2013

Actualizado a las 05:09 AM

PR: 70 mil divorcios en solo cinco años

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Superan en cantidad a la población existente en los municipios de Salinas, Villalba, Coamo y Santa Isabel. También al universo de habitantes reunido en Juana Díaz, Guayanilla, Peñuelas y Yauco.

En solo cinco años, al menos 140 mil personas han oficializado su divorcio ante los tribunales de Puerto Rico, revelan informes estadísticos de esta rama gubernamental, radicados entre el 2005 y el 2010.

La cifra, empero, comienza a desmoronar la idea de que por cada dos matrimonios formados en la Isla, uno llega a su fin.

Solo entre los años 2005 y 2006, la tasa de divorcios excedió a la mitad de la tasa de matrimonios, según datos del Departamento ded Salud, y durante el 2011 la relación podría invertirse: más divorcios que matrimonios.

Según cifras oficiales del Registro Demográfico, durante los primeros cinco meses de este año se han reportado 5,414 nuevos matrimonios. Sin embargo, el promedio anual de parejas que terminan este vínculo supera desde el 2006 los 14 mil.

Crónica predecible

Estos resultados preliminares, a juicio de un experto consultado por La Perla del Sur, evidencia inequívocamente lo que muchos han estado negando por años: que los cambios sociales y las expectativas de relaciones de pareja, en unión a problemas económicos, están alterando el paradigma social del país.

Por ejemplo, Arvin Báez Rivera, psicólogo industrial de la Escuela de Medicina de Ponce, puntualizó que mientras muchas parejas optan al presente por convivir sin formalizar su relación, quienes sí acceden al matrimonio manifiestan alta probabilidad de fracasar en el intento.

“Contrario de lo que se dice en la calle, estudios y literatura apuntan a que la convivencia podría afectar a las personas en el momento de decidir unirse en matrimonio”, dijo quien también dirige un seminario sobre relaciones afectivas de pareja.

“De acuerdo a varias investigaciones, la gran mayoría de las parejas que conviven y luego se casan terminan en divorcio”, continuó Báez Rivera.

De hecho, estudios mencionados por el psicólogo apuntan a que un alto grado de las parejas que deciden convivir y no casarse eligen esta alternativa porque el compromiso en la relación aún es cuestionado.

“Claro está, todas las parejas son diferentes y hay que mirarlo de caso a caso”, aclaró.

De otro lado, Báez Rivera subrayó que las diferencias en el nivel de preparación académica de las parejas jóvenes también propicia un efecto que puede desembocar en problemas matrimoniales.

“Cada vez son menos los varones que se están preparando y más las mujeres que están obteniendo preparación de alto nivel. Esa disparidad establece un distanciamiento en la pareja, si no está madura en su relación”.

“A veces tenemos mujeres con una maestría o un doctorado y el varón, a duras penas, tiene un cuarto año o se fue a trabajar antes”.

“En esos casos, tú tienes a una profesional que se está desenvolviendo en un entorno diferente al de él y a veces esa incompatibilidad crea roces. Hay parejas que son maduras y pueden sobrellevar esto, pero otras no”, explicó.

Olla de presión emocional

Estas diferencias, cuando se suman a presiones de otro tipo, como familiares y económicas, crean un caldo de cultivo idóneo para una crisis en la pareja, anotó además Báez Rivera.

“Hay que entender que algunos de los factores que afectan la salud mental son las angustias o perturbaciones. En la medida en que esa ansiedad me lleve a un deterioro de mi funcionalidad, tanto en mi ocupación como en mi relación con otras personas, el primer núcleo que se afecta es el que más cerca está de ti, que es la familia”, continuó.

7 de septiembre de 2011


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