“Ponce tiene el potencial de ser un laboratorio como ningún otro”.
Así de categórico fue el arquitecto argentino Hernán Díaz-Alonso al describir su entusiasmo por las oportunidades de diseño y desarrollo que ofrece la Ciudad Señorial.
Díaz-Alonso, empero, no es el único que opina así. Otros dos arquitectos de igual prestigio se sumaron a sus expresiones esta semana, tras aterrizar en la Isla y arribar a suelo ponceño para participar del novel proyecto ‘PONCE: Projects of New City Ecology’.
Son ellos Marcelo Spina y Tom Wiscombe, quienes poco tiempo atrás también aceptaron el reto que les propuso la Escuela de Arquitectura de la Pontificia Universidad Católica (PUCPR) para trazar una guía para el desarrollo económico de la Perla del Sur de cara al año 2020, mediante el diseño de 20 proyectos estratégicos.
A esta iniciativa se unirán más de una veintena de miembros de la facultad y 83 estudiantes de segundo año de la institución.
“Lo que se está planteando para Ponce es algo realmente único en Latinoamérica”, destacó Díaz-Alonso, director de estudios graduados de SCI-Arc y fundador de Xefirotarch, una práctica de diseño en Los Ángeles.
“Este es uno de los pocos casos que conozco en el que un pueblo está buscando aprovechar las oportunidades del presente para hacer algo innovador y romper con el estancamiento de paradigmas históricos”, afirmó.
Según trascendió, Díaz-Alonso dirigirá el esfuerzo para rediseñar el Aeropuerto Mercedita y delinear un terminal de cruceros.
“Lo primero que me llama la atención es ver una ciudad relativamente pequeña con alrededor de 150 mil personas, que tiene tanta ambición y organización”, dijo por su parte Marcelo Spina, catedrático de SCI-Arc y fundador de la reconocida práctica de diseño Patterns.
“Las ambiciones están sobre la mesa y lo que a mí más me interesaría sería tratar de darle algo de calidad a todo eso a través del diseño, la arquitectura y propuestas que puedan llegar a plasmarse en la realidad”, continuó.
“Lo importante de esto es que al Ponce estar en un momento clave en su desarrollo, se puede comenzar a discutir y planificar el futuro de la Ciudad desde ahora”, expuso por su parte Tom Wiscombe, también catedrático de SCI-Arc y director de la prestigiosa firma de diseño Emergent.
Antiguo y moderno
Uno de los retos principales que enfrentará el trío será cómo integrar sus talentos en arquitectura moderna dentro del entorno de arquitectura histórica que distingue a la Ciudad, particularmente, en su centro urbano.
No obstante, a juicio de Díaz-Alonso, esta convergencia no es solo posible, sino necesaria.
“Si uno mira lo que ha pasado en Europa durante los pasados 40 años con los cascos históricos, me parece que es vital que haya una integración de la historia y el pasado, con el presente y el futuro”, sostuvo.
“Se están repensando estrategias de diseño del siglo 19 en forma contemporánea. Muchas cosas, como ornamentos y saturaciones que pertenecían a ese pasado y que la modernidad del siglo 20 abandonó, hoy en día se están repensando”, continuó.
“Me parece que se puede tener una arquitectura extremadamente contemporánea y futurista, pero que a su vez tenga sus raíces entrelazadas con ciertas tradiciones históricas”, añadió.
Ventana a la vanguardia
Por su parte, Spina dijo sentirse atraído ante la posibilidad de que Ponce se convierta en un nuevo destino arquitectónico, además de ejemplo a seguir para otras ciudades latinoamericanas.
“Es un cliché hablar de muchos sitios como el Medio Oriente, China o ciudades europeas. Hoy en día, me parece que hay muchos lugares alternativos donde hay otro tipo de cultura, medio ambiente y clima que tienen muchas posibilidades de desarrollo, mucho más auténticos incluso”, explicó.
“Me parece que Centroamérica, el Caribe y especialmente Puerto Rico son lugares aptos para innovar y producir modelos alternativos o traer algunas cosas que están comenzando a surgir en otras partes del mundo”, continuó.
‘No es construir por construir’
Entretanto, Wiscombe afirmó que como estrategia para la Ciudad es necesario trazar una planificación que vaya acorde con las realidades de la Ciudad y no simplemente “construir iconos por construirlos”.
“En vez de construir cosas cerca de las intersecciones, hay que considerar proyectos integrados que estén acorde con la densidad y la topografía de la Ciudad”, expuso.
Para esto, Wiscombe afirmó que hay que explorar la integración del área de la montaña al entorno urbano de la Ciudad y estudiar cuidadosamente el uso mesurado de estructuras verticales.
“He visto el desarrollo acelerado de edificios multipisos en China y hay que tener cuidado. Muchas veces, cuando construyes edificios lo que terminas haciendo es quitando la vida de las calles y creo que es bien importante preservar y crear un ambiente en las calles y mantener espacios abiertos”, argumentó.
Endoso a la Escuela
Por último, los arquitectos admitieron estar impresionados con la nueva Escuela de Arquitectura de la PUCPR y confiados que la institución ponceña pueda sobresalir en la escala internacional con más proyectos como este.
“El nivel de las instalaciones y la sofisticación que tiene es de nivel mundial y me parece que lo que se está tratando de lograr está en el camino correcto”, planteó Díaz-Alonso.
“Normalmente, los estudiantes que están expuestos a este tipo de educación e investigación están en un nivel alto de la carrera estudiantil o en estudio de posgrado. Para estudiantes de segundo año tener la oportunidad de estar expuestos a este nivel educativo avanzado que humildemente podemos ayudar a traer es algo súper novedoso”, dijo por su parte Spina.
“Me parece que Ponce y la Escuela de Arquitectura tienen una oportunidad histórica increíble”, sentenció.
31 de agosto de 2011







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