Helena tiene 19 años y ya conoce algunos trucos para resaltar su belleza: un toque de maquillaje aquí, tacones altos por allá y ahora sólo le hace falta un vestido para completar el ‘diva look’ que tanto anhela para su fiesta.
Pero ante el espejo del probador en una tienda, se da cuenta de que el vestido que le gusta no le queda como al maniquí. ¿Qué hizo?
La vendedora le sugirió algo que ella, a su edad, nunca pensó que le podría servir, ¡una faja! ¡Como las de su abuela!
Así lo hizo y como por arte de magia, el vestido le ‘quedó pintado’. “Parece que me hubiera operado”, sentenció.
No sirven para bajar de peso
Durante muchos años, las fajas han sido vistas como el remedio perfecto para ocultar rollitos de grasa e, incluso, como antídoto al perenne problema de los gorditos.
Desde su origen en el siglo XVIII, el famoso corsé que usaban las mujeres europeas exhaltaba las curvas y las líneas del cuerpo, disminuyendo la cintura y resaltando el busto.
Sin embargo, en la actualidad mucha gente las utiliza para lo que creen y quieren -perder peso- sin tener en cuenta los daños que le puede causar al cuerpo estar comprimidos todo el día, incluso en la noche.
Según los especialistas en Medicina Interna, toda prenda que comprima e impida la circulación y los movimientos, trae consecuencias a la salud.
Por ejemplo, pueden propiciar desde desbalances musculares hasta deterioro de la piel. También puede reducir el flujo sanguíneo que nutre a órganos vitales, provocando incluso un efecto de deterioro de la piel similar al de quienes son fumadores compulsivos.
Por ello conviene aclarar que quienes recurren a fajas durante más de un mes, esperando con ellas quemar la grasa en la zona del abdomen o aumentar el tono muscular, sólo persiguen un mito.
La grasa es un tejido que sólo se pierde mediante una liposucción o el gasto de la reserva energética, es decir, haciendo ejercicio.
Sólo en algunos casos, como -por ejemplo- después de una operación, tienen una función limitada que no excede el mes y medio. Así que, únicamente sirven las que son recomedadas por los médicos, como soporte o refuerzo muscular.
En cuanto a la estética…
Al comentar sobre este tema, un cirujano plástico que se dedica a crear figuras ideales opinó que el uso de las fajas tiene una función específica, ayudar a mantener los tejidos más recogidos.
Según describió el doctor Mel Ortega, el uso de estas prendas es lo primero que recomienda a las madres después de haber dado a luz y que han quedado con libras de más y mal colocadas.
“Vienen para ver si se hacen un ‘tummy tuck’ y les digo -primero- que es muy temprano para esa ope-ración y -segundo- que por qué no usan algo como una faja para ver qué tanto se recupera del efecto del embarazo”, narró.
No obstante, aunque muchas digan que “para ser bella hay que ver estrellas”, hay mucha gente que sencillamente no las aguantan.
“Yo fui a una fiesta con una faja reductora y al principio estaba bien, pero al pasar las horas me sentía con falta de aire, muy apretada”, recordó Vivian Mendoza.
Por ello, el cirujano plástico aclaró de inmediato que la clave en el uso de las fajas está en no buscar un resultado exagerado, ni abusar de este recurso.







0 Comments