Fijan sus esperanzas en el potencial turístico del Puerto de Las Américas

A juicio de David Bernier Rivera, será necesario buscar inversión privada para desencallar el proyecto portuario. La candidata independiente, Alexandra Lúgaro Aponte atribuyó el estancamiento del puerto ponceño al sabotaje de los interes portuarios en San Juan.

Luego de años de atrasos, contratiempos y gestiones por cuentagotas, los candidatos a la gobernación ven la llegada de líneas de cruceros como una oportunidad para rescatar parte del potencial perdido del Puerto de Las Américas (PLA) Rafael Cordero Santiago.

El candidato del Partido Nuevo Progresista (PNP), Ricardo Rosselló Nevares, propuso que el Municipio de Ponce desarrolle un proyecto mediante una alianza público-privada, y con aportación de fondos federales, en el que se combine la transportación de carga y el turismo de cruceros.

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A su juicio, el puerto debe convertir a Ponce en un destino turístico internacional en el que visitantes permanezcan varios días, en vez de ser una simple escala.

Aunque reconoció que el puerto puede haber perdido la competencia ante Panamá y la República Dominicana para ser un superpuerto de trasbordo de carga internacional, entiende que conserva algún atractivo para otras rutas marítimas que no dependen de esos países.

Por su parte, la candidata independiente Alexandra Lúgaro Aponte responsabilizó a los intereses portuarios de San Juan por el boycot que ha contribuido a que el multimillonario proyecto portuario ponceño se quedara estancado, frustrando las esperanzas de ponceños que cifraron en él la solución al desempleo de la región.

Aun así, aseguró que el PLA tiene potencial en el ámbito turístico y considera que el terminal sureño puede servir como un punto de transferencia de piezas a Ponce para que industrias tecnológicas las ensamblen en la Isla, para luego exportar productos manufacturados.

La candidata del Partido Independentista Puertorriqueño (PIP), María de Lourdes Santiago Negrón, insistió en la necesidad de eliminar las leyes de cabotaje, que a su juicio solo han servido como un subsidio que le paga Puerto Rico a los Estados Unidos.

De igual forma, enfatizó en la necesidad de contratar un operador y desarrollar la infraestructura de carreteras, electricidad y agua para convertirlo en un destino de valor agregado, que incluya el turismo.

Tambíen propuso el establecimiento de una planta de energía eléctria a base de celdas fotovoltáicas en el antiguo terreno donde operaba la CORCO, entre Peñuelas y Guayanilla, para así generar la electricidad que requerirá el puerto.

David Bernier Rivera, por su parte, insistió que el PLA figura como prioridad en su plan fiscal a cinco años y en el desarrollo económico de la región de Ponce.

A estos fines, dijo que procuraría que el sector privado se involucre en el proyecto y mantendría al PLA en agenda para su desarrollo dentro de sus planes turísticos para la región y como punto para la importación y exportación de carga.

Rafael Bernabe Riefkohl, quien al igual que Santiago Negrón propuso enmendar las leyes de cabotaje, se comprometió a echar hacia adelante el Puerto “de verdad y no como han dicho de la boca para fuera” los políticos de los dos partidos principales.

Mencionó como primer paso, rehabilitar el Puerto de Las Américas, que entiende se ha deteriorado, y que se utilice como una zona de valor agregado para exportar productos de industrias locales.

Por último, Manuel Cidre Miranda, apuntó al beneficio de atraer cruceros que tengan su base en Ponce, con escalas en la República Dominicana, la ciudad de Santiago de Cuba y Miami.

A su juicio, esto serviría para usar el Puerto de Las Américas como un punto turístico, además del recibo y envío de carga. Aunque reconoció que todas estas ideas han estado sobre la mesa por años, denunció que las mismas “han sido aplazadas por el cambia-cambia político de cada cuatro años”.