Conquistado el ‘mito’ de la Escuela Agrícola

"Llevo años imaginando esto como un punto de coalición agrícola para niños y jóvenes que quieran aprender más sobre la agricultura" - José Esteban López Maldonado.

Fotos: Axel Rivera

José Esteban López Maldonado tiene solo 14 años de edad, sin embargo, su fórmula para alcanzar el éxito la lleva labrando desde que tiene memoria.

Dice con ahínco que se trata de “soñar, visualizar, planificar, creer, actuar y perseverar”.

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Y es que, fueron “incontables” las personas que le aconsejaron que abandonara la idea de convertir un plantel abandonado, en el barrio Limaní de Adjuntas, en la primera escuela agrícola para niños.

Desde funcionarios hasta vecinos del área tildaron su proyecto de “trillado y ambicioso”, e ignoraron la tenacidad del agricultor más joven del país, como tiempo atrás lo bautizó la Cámara de Comercio del Sur.

Mas el adolescente no retrocedió. En su lugar, se aferró a su ilusión, tocó puertas, redactó cartas y, finalmente alcanzó su cometido, con la incondicional ayuda de sus padres, Aida Maldonado Rivera y Carmelo López Maldonado.

Casi como regalo de Navidad, el pasado primero de diciembre el Departamento de Transportación y Obras Públicas de Puerto Rico le autorizó utilizar la propiedad para establecer la Escuela Agrícola y el Centro Comunal de la localidad, una en la que la pobreza afecta a toda la población.

“Estoy deseoso por comenzar a trabajar y agradecido por el apoyo de mis compatriotas. Llevo años imaginando esto como un punto de coalición agrícola para niños y jóvenes que quieran aprender más sobre la agricultura. Tengo que admitir que esto para mí siempre ha sido algo primordial”, confesó a La Perla del Sur.

“Yo sé que la comunidad y el país entero se va a beneficiar de las facilidades de la escuela agrícola”, compartió con entusiasmo mientras caminaba por la vetusta estructura.

José Esteban reconoció que será cuantiosa la suma de dinero necesaria para rehabilitar el plantel que denominó Escuela Esteban Bianchi Maldonado Inc., en honor a su abuelo, primer dueño de esas tierras. Se necesitan ventanas, puertas, materiales de construcción, sillas, escritorios y, sobretodo, mano de obra.

No obstante, confía que con la ayuda de entidades privadas, el Cuerpo de Bomberos de Puerto Rico, los Boy Scouts de Cayey y la Asociación de Agricultores de Puerto Rico, entre otras personas voluntarias, la institución verá la luz.

Camino a ello, explicó, permitirá que agricultores utilicen el espacio para vender productos y crear alianzas.

“La misión principal es generar empleo, pero también educar a la juventud. Se necesitan manos diestras con la tierra que sepan trabajarla”, agregó su padre, quien, a pesar de un reciente diagnóstico de cáncer de colón, impulsa los anhelos de su hijo.

Don Carmelo reveló a La Perla del Sur cada gestión que la familia realizó para obtener la escuela en desuso, y cómo la administración municipal rechazó brindar una mano.

De igual manera, comentó que la resolución conjunta presentada el 10 de septiembre de 2014 por la representante Brenda López de Arrarás, quien presidía la Comisión de Educación en la Cámara baja, fue ignorada.

“Luego hicimos gestiones con la Junta de Planificación a través de Mirtha Rodríguez, quien nos puso en contacto con Ana Rosado. Ellos vieron los predios de la escuela y vieron el estado. Realmente, se sorprendieron, pero meses después el Departamento de Educación nos envió el endoso”, abundó la madre con euforia, tras admitir que llegó a perder las esperanzas.

“Pero José Esteban no. Él se mantenía firme”, ensalzó.

Empero, el arrendamiento de la propiedad no es libre de costo y, actualmente, la familia paga una mensualidad de $75, más costeó un seguro de $500 de responsabilidad pública.

Encima de ello, les requieren abonar $500 a la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados para reestablecer el servicio de agua potable y $250 adicionales para que la Autoridad de Energía Eléctrica restaure el contador.

Es el mismo joven agricultor quien asume estos gastos, con los ingresos que genera vendiendo sus cosechas.

Por eso, cada día, al salir de la Escuela Intermedia Segunda Unidad Héctor Luis Rivera en Adjuntas, José Esteban se dirige a trabajar en su Hacienda Lírica, las 25 cuerdas de terreno que su papá le regaló hace cinco años, para cuidar y cosechar sus plátanos, chinas, guineos y sus huertos con decenas de especias.

Entre sus planes para este año, añade, programa sembrar cacao, establecer un invernadero y convertir su hacienda en un centro turístico, con el respaldo de la primera dama, Beatriz Rosselló.

El pasado semestre, comenzó a explorar la agricultura orgánica y los métodos naturales para exterminar plagas. Por ello pasó la penúltima semana del año -2016- en el Recinto de Utuado de la Universidad de Puerto Rico, tomando un curso sobre esta práctica y aprendiendo de la vacunación de plantas.

Esta no es la primera vez que el adjunteño asiste a las instituciones de enseñanza superior para capacitarse. Desde los diez años, José Esteban toma clases de microbiología, astrobiología e idiomas (francés e inglés) en el Recinto de Cayey de la Universidad de Puerto Rico, como parte del Proyecto Niños Superdotados. También visita la Estación Experimental Agrícola de Adjuntas, donde Wilmer González lo instruye.

A todas estas destrezas espera sacarle provecho en un futuro cercano, cuando ingrese a la universidad para obtener un grado dual en arquitectura y agricultura.

De hecho, el próximo paso para este emprendedor adjunteño es iniciar la búsqueda de universidades locales y extranjeras. Con tanto aprendizaje, augura, podrá comenzar sus estudios universitarios pronto.

Cierto es que aquel niño que tres años atrás contó a este medio sobre sus dotes de cuatrista, declamador, delineante, rescatista de animales, líder comunitario, empresario y compositor, tiene al presente una encomienda inmensa en sus manos y espera contar con el apoyo de todos.

¡Adelante José Esteban!

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