Destrozos entre Yauco y Juana Díaz superan todo lo anticipado

Durante una segunda crecida ocurrida en la madrugada del jueves 21 deseptiembre, el río Lucchetti terminó por inundar con cinco pies de agua al menos cuatro calles de la urbanización del mismo nombre.

Foto: Omar Alfonso

YAUCO- Al caer la noche del miércoles, mientras se alejaba de Puerto Rico el huracán María, Geralda Bengochea Lucena de 52 años de edad retornaba a lo que quedaba de su hogar en la calle Uno del sector El Tendal en Yauco, junto a su hijo Isaac López Lucena, de 12 años.

“Fue terrible, el río llegó hasta acá”, narró tras apuntar al techo de su casa, a minutos de regresar del residencial Yauco Housing donde sobrevivió a la tempestad de Categoría Cuatro.

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Su vivienda de madera, zinc y cemento la aguardaba a orillas del río Lucchetti, entre una montaña de fango y cerca del afluente feroz.

Fue esa corriente la que horas antes invadió con bravura la carretera PR-2, justo debajo del puente de la Salida 200 que conduce al Pueblo del Café, e interrumpió por días el tránsito en la principal vía de acceso entre el suroeste y sureste de Puerto Rico.

“Me parece que esto no ocurría desde hace más de 25 años”, continuó Bengochea Lucena, quien esperó sobre diez horas a orillas de la carretera por la directriz que le diera paso a su vivienda.

“Yo tengo que llegar hoy a Ponce. Mi madre no sabe nada de mí”, repitió otra fémina acompañada de dos niños pequeños, todos residentes de la comunidad Punta Diamante en Ponce, a tempranas horas del jueves 21 de septiembre.

Entretanto, el líder ambiental José Sáez Cintrón denunciaba en la emisora Radio Antillas de Guayanilla lo mismo que muchos otros pacientes de diálisis: la intriga de cómo llegar a Yauco si el personal pertinente no había llevado el equipo para sacar el agua de las vías.

“No hay paso por la autopista, ni por el barrio Jácanas, ni por Barinas, ni por Quebradas”, explicó desde un punto seguro de la PR-2 el sargento Vélez de la División de Patrullas y Carreteras de Ponce, quien además alertó que ni la Policía había podido mantener el contacto con las estaciones centrales desde donde debían recibir órdenes.

“Desde esta mañana trato de llamar a Ponce y nada. Estamos totalmente incomunicados”, confesó a La Perla del Sur, al tiempo que dirigía el tránsito que provenía del oeste hacia la salida adyacente al centro comercial Yauco Plaza.

El oficial reiteró que el paso en la PR-2 no era posible porque el río atravesó todos los carriles de la vía. Más adelante se constató que el río Lucchetti inundó la vía por tres lugares distintos, tras salir del cause en un punto al norte de la urbanización del mismo nombre.

Durante una segunda crecida ocurrida en la madrugada del jueves, el Lucchetti terminó por inundar con cinco pies de agua al menos cuatro calles de esta urbanización y acabó con lo que quedaba del Parque Millino Torres y su pista atlética. Durante el huracán, su techo había sido destrozado.

En la mañana del lunes, 25 de septiembre, personal de la Agencia Federal para el Manejo de Energencias (FEMA, por sus siglas en inglés) confirmó junto a autoridades municipales que nadie murió en esta comunidad a causa de la severa inundación.

Según comunicó el alcalde de Yauco, Ángel Luis Torres Ortiz, la evacuación de la urbanización fue efectiva, ya que “todos los residentes abandonaron el lugar”. Incluso, destacó la labor del personal del Municipio, quienes con excavadoras formaron un dique temporero para evitar una secuela a la catástrofe.

Mientras dialogaba, yaucanos se movilizaban y ayudaba a despejar caminos afectados por deslizamientos, la caída de árboles y por postes de tendido eléctrico.

De hecho, a las 8:00 de la mañana del jueves, decenas de civiles ya habían removido desde postes de metal hasta troncos de árboles, tanto en el barrio Barinas como la PR-128 en ruta a los campos, así como la principal vía de acceso de Yauco a Guánica.

Asimismo, residentes de la urbanización Alturas de Yauco daban apoyo al propietario de la gasolinera ubicada junto a la comunidad, Roberto Rodríguez Galarza, cuyo local fue saqueado en la madrugada del jueves.

“Lo peor era que uno trataba de llamar al cuartel y no salía la llamada. Pasa cualquier emergencia y uno está en riesgo de vida o muerte”, lamentó.

En el olvido

Gerardo Acosta Vega, residente de la urbanización Costa Sur en Yauco, puntualizó que le preocupaba la “falta de movilización” del Gobierno Central para restablecer la comunicación en las zonas distantes a la urbe yaucana.

“El Gobierno Central ha dejado esto para última hora en nuestra zona, ni han movilizado a la Guardia Nacional con el equipo pesado justo que nos ayudaría”, dijo el jueves, al tiempo que lamentó que esta situación entorpeciera que se salvara la vida del tío de su esposa, Enid Feliciano.

El hombre, quien laboró como policía militar durante 22 años, relató que su pariente sufrió un ataque al corazón y los familiares tardaron cuatro horas en llevarlo al hospital por los derrumbes en el área en el barrio rural Duey en Yauco.

“Yo sé el trabajo que hay que hacer. Así que ellos -el Gobierno- no están bregando con ninguna persona que no sepa lo que sucede. Yo tuve que cortar los arbustos en el medio para poder pasar, pero pasaron cuatro horas, cuatro horas en lo que pudieron buscarlo para llevarlo al hospital Tito Mattei”, narró compungido, con machete en mano, recogiendo escombros en la comunidad.

La escena de personas laborando sin esperar directrices de nadie se repitió en el residencial Santa Catalina de Yauco, en el callejón Andrés Rodríguez del barrio Santana de Sabana Grande y en la comunidad aledaña al Malecón de Guánica, observó este medio.

No obstante, relatos similares llegaron de todas partes de la región, donde jóvenes y adultos salieron a la calle el jueves para destapar alcantarillas repletas de sedimento, retirar árboles de los caminos y abrir paso para vehículos personales y de emergencia.

En algunos casos, la labor se efectuó ante un panorama de destrucción monumental en cultivos de guineos y papaya, inundados o hechos trizas por el viento.