El desayuno: clave para la salud y el corazón

El desayuno ideal debe contener líquidos y sólidos y una pieza de frutas.

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Cuantos nos levantamos en la mañana pensando en todo lo que tenemos que hacer en el día, ignorando así la importancia que merece la primera comida del día que es el desayuno. El desayuno es altamente recomendado por todos los profesionales de la salud, siendo el primer alimento que nos dará la energía y las vitaminas necesaria que nos llevará a lograr todos los trabajos del día.

El desayuno rompe con las horas de ayuno que durante la noche nuestro cuerpo se expuso. Repone los niveles de glucosa, fuente de energía del cuerpo. Nuestro cerebro se alimenta de la glucosa, pero no tiene la capacidad de almacenarla.

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Un desayuno incompleto o abstenerse del mismo influirá directamente en como una persona manejará su día, logrando tener un mal rendimiento, provocando que el organismo funcione de manera incorrecta incluyendo el funcionamiento del corazón.

Estudios publicados, indican que aquellos que no desayunan habitualmente presentan un 27% más de posibilidades de tener un ataque al corazón. Según Leah E. Cahil, director del estudio, “saltarse el desayuno puede conducir a uno o más factores de riesgo, como obesidad, presión arterial alta, colesterol alto y diabetes que a su vez pueden llevar a un ataque al corazón en el transcurso del tiempo”.

En la mañana si no desayunamos, no se produce la secreción propia de la insulina y otras sustancias que hacen que persista y se active el metabolismo que se había activado durante la noche que consiste en la liberación de ácidos grasos.

Si mantenemos ayuno más de media hora después de despertarnos se mantiene y aumenta la liberación de ácidos grasos en sangre. Estos ácidos grasos que circulan en sangre son muy tóxicos para las arterias, eventualmente siendo uno de los mecanismos principales para el desarrollo de infartos. Obviamente, existen diversos menús para el desayuno pero debemos elegir los más saludables.

El desayuno ideal debe contener líquidos y sólidos y una pieza de frutas. Por ejemplo un cereal integral como la avena, un derivado lácteo de fácil digestión como yogurt, queso fresco, requesón, un puñado de frutos secos sin freír ni tostar, ciruelas, pasas, una fruta fresca de temporada, semillas crudas de girasol, sésamo, lino o calabaza, jugos naturales de frutas o vegetales sin azúcar.

Recuerda que las dietas dependerán de si estás sano o si presentas alguna condición de salud. Recuerda visitar un nutricionista o dietista para lograr tener sana tu mente, cuerpo y sobre todo tu corazón.

Concluimos que un desayuno con alto contenido energético parece ser más eficaz para evitar placas de grasa y lesiones ateroscleróticas en nuestros vasos sanguíneos que ignorar y no resaltar la importancia que tiene.