Agustín Díaz: una vida dedicada a Ponce y el baloncesto

Ponce participó en siete series finales del BSN con Agustín Díaz como apoderado.

Foto Ricardo A. Lugo

PONCE– La mañana del pasado domingo, 30 de abril, no fue normal para muchos ponceños, especialmente para los miles de seguidores de los Leones del Baloncesto Superior Nacional (BSN).

Ese día, a solo horas de celebrar con familiares y algunos de sus más allegados amigos su cumpleaños número 73, falleció Agustín Díaz García, exapoderado de los Leones en el BSN y eterno luchador por la permanencia de la franquicia en la Ciudad Señorial.

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La noticia conmovió al pueblo y de inmediato las muestras de respeto hacia uno de los apoderados más exitosos que ha tenido la franquicia se hicieron evidentes, inundando las redes sociales con expresiones de apoyo a su familia.

Pero fue la manera repentina en que se produjo el deceso lo que más consternó, ya que, incluso en la victoria de los Leones ante San Germán dos noches antes, Díaz García parecía estar en perfecto estado de salud mientras apoyaba, como de costumbre, a su equipo desde el Palco 4.

Nadie imaginaba que ese sería el último triunfo de los Leones que Agustín disfrutaría.

Aunque era un asiduo asistente y seguidor de todos los deportes en los que participaba Ponce, no hay dudas que su pasión era el baloncesto, del que se enamoró desde niño y llegó a practicar.

Ese vínculo por el deporte del balón y el aro lo llevaron a visitar todos los pueblos de la isla para presenciar partidos en todos los niveles.

Más tarde pasó a formar parte de la gerencia de los Leones en el BSN hasta que en el 1985, luego de la debacle causada por el caso David Ponce en el baloncesto boricua, el entonces presidente de la liga, Genaro “Tuto” Marchand, lo nombró apoderado del quinteto sureño.

Agustín estaba consciente que conformar un equipo campeón no se hacía de la noche a la mañana, que necesitaría tiempo para reunir un grupo de jugadores en desarrollo que posteriormente se convertirían en los pilares de la franquicia.

Conocedor del juego y de los canasteros que participaban en las categorías menores, Agustín, de la nada, comenzó el proceso con la muy sabia selección de José “Papote” Agosto como primer pick en el innovador sorteo de jugadores que ese año celebró la liga.

Más tarde, en pleno torneo, recibió a Francisco “Papiro” León en cambio desde San Germán por el estelar Roberto “Bobby” Ríos.

Aunque le faltaban unos años para acabar con la sequía campeonil que desde el 1966 acechaba a los Leones, no hay dudas que esa fue la base de la transformación del equipo que más tarde dominaría la década de los 90.

Su visión y sapiencia, unido al trabajo en las categorías menores de la ciudad que hacían desinteresados deportistas como los dentistas Luis “Paiky” Arroyo y Ronny Amy, junto al fenecido abogado Luis “Flecha” Rodríguez y al dirigente Carlos Mario Rivera, lograron desarrollar a canasteros del calibre de Javier “Toñito” Colón, Charlie Lanauze y Julián Rodríguez, entre otros.

Juntos fueron fundamentales en la consecución de los campeonatos alcanzados por el equipo bajo su mandato en el 1990, 1992 y 1993, sin olvidar los subcampeonatos del 89, 95, 96 y 98.

Una muestra de su sapiencia es que luego de cambiar a Bobby por Papiro, consiguió el regreso del copioso anotador para que juntos ayudaran al equipo a ganar el “back to back” y formar parte de lo que el narrador Héctor Meléndez llamó “el escuadrón del pánico” o como lo bautizara Fufi Santori, “los cuatro jinetes del apocalipsis”. Esto al hacer referencia al cuadro que presentaban los Leones con tan solo un hombre grande en cancha (Papiro) y cuatro defensas (Toño, Bobby, Papote y Charlie).

Bajo su mandato jugaron canasteros de la talla de Alfred “Buth” Lee, Roberto Muñoz, Edgar León, Manolo Cintrón y otros que formaron parte de la dinastía como Diego Meléndez, Juan José “Chemba” Lanauze, Mike Torres y los entonces juveniles Rolando Hourruitiner, Alex Falcón y Carlos Vázquez, entre otros.

Contó, además, con algunos de los más exitosos y cotizados dirigentes del torneo como Julio Toro, Flor Meléndez, Carlos Mario Rivera, Ángel “Caco” Cancel, Herbby Brown, Miguel Mercado, Raymond Dalmau y el propio Buth Lee, entre otros.

Su compromiso con la franquicia quedó evidenciada cuando tras dos años de receso formó parte, junto a Oscar Santiago y su hijo Canky Díaz, del grupo que trajo de vuelta el BSN a Ponce en el 2013, logrando el subcampeonato de esa temporada y los títulos nacionales del 2014 y 2015.

Junto a Enrique “Coco” Vicéns -en el 1960, 1961 y 1966- fueron los únicos apoderados que entregaron tres campeonatos a Ponce en el BSN.

Por eso forma parte, desde el 1994, de la Galería de Inmortales del Deporte Ponceño, institución que presidió durante varios años.

Descansa en paz uno de los grandes deportistas en la historia de la ciudad, Agustín Díaz García.