Culson da cátedra de autoestima y unión

Quedó comprobado. Los 48 segundos de nervios, ansiedad y buenos deseos que vivimos ante las más recientes carreras de Javier Culson nos unieron como pueblo e inyectaron una gran dosis de autoestima -que tanta falta le hace- a nuestro País.

Madrugamos como hermanos para enviar buenas vibras al nuestro y mientras duraba ese corto, pero grandioso tiempo, olvidamos los conflictos sociales que nos aquejan a diario.

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En ese momento, temas como la criminalidad, política, economía y lucha por demostrar de quién es el poder en todos los aspectos de la vida de los puertorriqueños, pasaron a un segundo plano y demostramos que si nos unimos como pueblo en nuestro diario vivir -como nos unió el deporte durante esos 48 segundos- podemos brillar ante el mundo y obtener grandes resultados.

Se paralizó el país para desear lo mejor a nuestro representante e, irónicamente, además de enviar buenas vibras, respiramos paz, demostrando la necesidad de que cosas positivas nos sucedan.

De eso se trata, de trabajar arduamente como individuos para nuestro bien y el de quienes nos rodean; de meditar, analizar y ejecutar acciones que realmente aporten a nuestro bienestar como pueblo; de identificar aquellos puntos que nos muevan hacia adelante y fortalecer los que ya están probados.

Sabemos que esos segundos no son los finales para el objetivo vital y profesional de Culson, pero desde ya se puede declarar que logró su cometido, tanto a nivel personal, como representante de una patria y, quizás sin ser su mayor objetivo, como catalizador de las virtudes de los habitantes de su islita.

¡Gracias Javier Culson!

Y gracias a todos los compatriotas que nos están representando dignamente en los Juegos Olímpicos de Londres y que, a su vez sin saberlo, han dado la mejor lección de unión y amor a su pueblo, demostrando así que no todo está perdido y que nos falta mucho por hacer y aprender.

8 de agosto de 2012