Consumidos en dolor los familiares de agente asesinado en Ponce

El agente Medina Mariani cumplía 35 años el próximo 8 de noviembre. Tras su asesinato anoche, quedaron huérfanos un bebé y una niña de 9 años.

Suministrada a La Perla del Sur

Por segunda vez en lo que va del 2017, la tragedia toca en Ponce a la puerta de la familia de un agente de la Policía de Puerto Rico.

El dolor de una madre que perdió a su hijo, de 34 años, en medio de una escena del crimen, quizás no llegue al corazón de los criminales, pero el delito consumado de quitar una vida, ciertamente deja efectos en toda una familia, incluso en aquella que se hace llamar “la familia de sangre azul”.

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“Él siempre me dijo que quería ser Policía”, relató compungida Grissel Mariani González, madre del agente de la Policía que asesinaron anoche en Ponce, al intentar detener un asalto en un negocio del mismo barrio que le vio crecer, Magueyes.

“Insistió más cuando salió del cuarto año de la Escuela Superior, pero yo no lo dejé. Su papá era policía y yo sabía lo que era eso.  Aunque estamos separados hace 20 años, no olvido”, continuó la mujer de 50 años sumida entre lágrimas, mientras cargaba a su nieto de ocho meses y acariciaba a su nieta de 9 años, ambos hijos de Roberto Medina Mariani, el agente caído.

Anoche, contó, “todo fue bien rápido”.

No pasaron ni diez minutos después de haber escuchado una ráfaga de disparos aledaños a su hogar, en el barrio Magueyes, cuando doña Grissel supo que había perdido a uno de sus hijos. Una de las clientes del negocio La Tumba, quien resultó ilesa tras el asalto de dos vándalos, le escribió un mensaje de texto a su hijo menor, Ronald Medina Mariani, indicándole que el policía yacía muerto en el suelo, narró.

“Pero no puedo decir que estaba en el lugar equivocado, en el momento equivocado, porque él no frecuentaba ese lugar…le tocó”, abundó la madre, al tiempo que la viuda de Medina Mariani, Gleryann Martínez Rivera -madre del infante de ocho meses-, llegaba a la casa donde el fenecido creció.

Entonces, ella, así como Lesiber -hermana mayor de Roberto- y la madre, concordaron que el agente -que había completado un bachillerato en Justicia Criminal- era “bien callado, difícil de sacar una sonrisa, bien recto en sus cosas, organizado, limpio, culto, bien de mami…muy querido en la comunidad”.

Cuando entró a la Academia de la Policía su madre fue la última en enterarse. Pero como él ya era reclutador en la Guardia Nacional, Marini González le dio la bendición.

“Le gustaba demasiado el trabajo”, asintió el trío en detalle del afán de Mediana Mariani por salvaguardar vidas y propiedades. Él no abandonaba el oficio y siempre cargaba con su arma de reglamento, aunque estuviese en momentos de ocio, abundaron con aplomo.

Precisamente, franco de servicio fue que el policía perdió la vida anoche, confirmó esta mañana el director del Departamento de Seguridad Pública, Héctor Pesquera, quien describió a Roberto como un servidor público impecable.

Del mismo modo, Pesquera resaltó la labor del padre de Roberto, Roberto Medina Gueitts, y de uno de sus hermanos de crianza -por parte del padre-, quienes no estaban en el hogar de Mariani González cuando este medio lo visitó hoy, pues ambos se encuentran en San Juan haciendo gestiones con el Instituto de Ciencias Forenses, afirmó un familiar.

Por esta cercanía al oficialismo del Estado, es que la madre del agente asesinado, confia que el caso se va a esclarecer con prontitud y los responsables cumplirán su condena. Así lo espera, ya que -según dijo- a pesar de la muerte, los asaltantes concluyeron su intención criminal y robaron las joyas y el dinero de los clientes del negocio.

“Hasta el celular de mi hijo se llevaron, le quitaron todo”, acentuó consumida en dolor, luego entró a la casa y no volvió a salir.

En ese instante, sus hijos se mantuvieron a su lado brindándole apoyo y atendiendo a los niños.

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Entretanto, las autoridades recopilan evidencia para radicar cargos a los responsables de esta tragedia.

“Estamos en una línea en la que entendemos pueden haber cargos a radicarse pronto, estamos haciendo todas las diligencias en recobro de la evidencia y en la entrevista de los testigos y consultándolo con fiscalía estatal como con fiscalía federal…ya se identificaron los sospechosos por distintas vertientes”, destacó Pesquera.

La investigación preliminar de este asesinato la realizó el agente Javier Santana, adscrito al Precinto Morel Campos de Ponce, y el sargento Miguel Torres, de Homicidios Ponce.

El fiscal Alberto Flores continuará la pesquisa en unión a estos.