Confirmado: Empresa violó leyes ambientales en el corredor del Bosque Seco

El informe confirmó que el área impactada incluye “vegetación boscosa xerofítica similar” a la que existe dentro del Bosque Estatal de Guánica.

Fotos archivo

El desarrollador del proyecto hotelero Dreams Puerto Rico Resort & Spa violó múltiples leyes y reglamentos ambientales al impactar el pasado mes de octubre cuatro cuerdas de terreno en el sector Las Pardas de Guánica.

Así concluye una investigación del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) completada hace seis meses y que al cierre de edición carece de acción administrativa por parte de la División Legal de la agencia.

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En la zona impactada, clasificada como zona de planificación especial del Bosque Seco, la cadena AMResort propone la construcción de un complejo turístico de lujo que, según la firma, abrirá sus puertas en octubre de 2018 con 250 habitaciones.

Contratistas de esta empresa, empero, destruyeron árboles, incluyendo especies protegidas a nivel local y federal, realizaron movimiento de terreno en exceso a lo permitido y modificaron ilegalmente el hábitat, concluye el informe técnico que la División de Ecología Terrestre del DRNA terminó en octubre del 2016.

La remoción de corteza terrestre, incluso, se efectuó “sin tomar en consideración medidas de control de erosión”, estipula el documento oficial obtenido por La Perla del Sur.

Además, el informe confirma que el área impactada incluye “vegetación boscosa xerofítica similar” a la que existe dentro del Bosque Estatal de Guánica.

Entre las especies arbóreas impactadas, los técnicos e investigadores identificaron el Mitracarpus maxweliae, una hierba generalmente pequeña, rara y endémica del Bosque Estatal de Guánica, e identificada como “en peligro” de extinción por el DRNA, el Servicio Federal de Pesca y Vida Silvestre, y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza.

Esa modificación del hábitat natural, señala el informe, constituye una violación de los Artículos 3 y 6 de la nueva Ley de Vida Silvestre de Puerto Rico, y al Artículo 2.03 del Reglamento 6765 del DRNA.

También abarca violaciones a la Sección 2.06 del Reglamento 6766, que prohíbe impactar plantas vulnerables o en peligro de extinción.

Sin consecuencias

A pesar de los daños constatados en octubre por personal del DRNA, el nuevo secretario auxiliar de la Secretaría de Permisos de la Agencia, Moisés Sánchez Loperena, autorizó al desarrollador otra extracción de suelo y material vegetal en el sector Punta Las Pardas, el pasado mes de marzo.

En esa ocasión, el proyectista volvió a excederse en los permisos concedidos, al abrir caminos y efectuar estudios de suelo en una franja montañosa de casi 30 cuerdas de extensión, clasificada como “corredor biológico” entre las secciones este y oeste del Bosque Estatal de Guánica.

“Esto es preocupante. ¿Cómo es posible que se le sigan dando permisos a esta gente en medio de una investigación de violaciones ambientales como esta?”, preguntó el veterano biólogo y exguardabosques del Bosque Seco de Guánica, Miguel Canals Mora.

Mutis en el DRNA

Asimismo, Canals Mora criticó el silencio e inacción de la alta gerencia del DRNA, a siete meses de ocasionados los daños ecológicos a la zona.

“Todo es un secreteo. De hecho, yo fui el otro día al DRNA y la gente hasta tenía miedo a saludarme. Hay un estado de represión increíble y eso es sumamente preocupante”, resaltó Canals Mora, quien laboró en esa agencia por más de 30 años.

“El DRNA no ha hecho nada, absolutamente nada. Esto duerme el sueño de los justos en un escritorio o una gaveta. No se le ha dado ningún tipo de análisis, y lo sé de gente que trabaja ahí”, continuó.

“Ya es hora de que el DRNA hable claro sobre todo esto y cumpla con su responsabilidad de sancionar a estas personas. Este proyecto, bajo las condiciones actuales, no es aceptable para un lugar como ese”, añadió.

Desde el pasado 13 de marzo, La Perla del Sur ha solicitado en múltiples ocasiones entrevistas con la secretaria Tania Vázquez Rivera e información sobre los hallazgos del DRNA, a través del oficial de prensa de la agencia, Aniel Bigio.

El funcionario público, sin embargo, no ha accedido a los pedidos y se ha limitado a decir que el caso ha sido referido a la División Legal del DRNA.

 

“¿Cómo es posible que le sigan dando permisos a esta gente en medio de una investigación de violaciones ambientales como esta?”, preguntó el veterano biólogo Miguel Canals Mora.