Sería “una condena” no retener a PORTEK en el Puerto de Las Américas

“Lo único que necesita en este momento el puerto es continuidad. Si no se le da a lo que se ha encaminado, el puerto jamás va a ver la luz”.

Foto Archivo

Prescindir de los servicios de la firma PORTEK durante el inminente cambio de gobierno sería una “locura” con potencial de descarrilar el futuro del Puerto de Las Américas (PLA), advirtió el saliente director ejecutivo de la Autoridad del Puerto de Ponce (APP), Carlos Iván Mejía Algarín.

Las palabras del funcionario surgen luego de que el secretario designado para el Departamento de Desarrollo Económico y Comercio, Manuel Laboy Rivera, y la alcaldesa de Ponce, María Meléndez Altieri, expresaran su intención de devolver el control del puerto al ayuntamiento ponceño.

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Luego de años de parálisis bajo la denominada “Solución Ponceña”, el gobernador Alejandro García Padilla firmó en diciembre de 2013 una enmienda a la Ley 240 que devolvió al gobierno central el control del PLA.

La medida, además, tenía como objetivo acelerar la contratación de un operador de calibre internacional para el puerto.

“Luego de trabajar esto mano a mano con el grupo de PORTEK y ver lo que están haciendo, la conclusión es que nosotros localmente, solos, no podemos hacer ese trabajo. La necesidad de que eso se reconozca es imperativa”, sentenció Mejía Algarín.

“Si quieren asumir el control, si quieren cambiarle el nombre, si quieren dar distintas percepciones al público, eso es asunto de ellos y nunca ha sido parte de mi trabajo. Que hagan lo que quieran en ese sentido, pero que continúen la gestión que está haciendo PORTEK”, urgió.

“Si por alguna razón se determinara no continuar (con PORTEK), garantizo que están condenando al Puerto ya. Definitivamente, no hay más oportunidades”, añadió. “Lo único que necesita en este momento el Puerto de Las Américas es continuidad. Si no se le da a lo que se ha encaminado, el puerto jamás va a ver la luz”.

En negociaciones con navieras

Según explicó, su preocupación se agrava por el momento crítico de las negociaciones entre PORTEK y varias empresas navieras, a quienes se pretende atraer al puerto sureño.

Este diálogo ha estado en curso desde verano y el pasado mes de agosto, el director de Desarrollo de Negocios de PORTEK, Janis Kasalis, indicó que durante octubre esperaba tener resultados. No obstante, Mejía Algarín reconoció que imprevistos y complicaciones los han retrasado.

“Las negociaciones continúan. Ciertamente enfrentamos unas dificultades, alguna resistencia de algunos sectores de la industria (agentes navieros en San Juan) y estamos continuamente buscando cómo darle la vuelta”, reconoció.

“Se ha seguido trabajando y me atrevo a decir que se han propuesto distintas alternativas a esos grupos, ciertas oportunidades de participar en conjunto, de tratar que no se vea el puerto como una amenaza a sus negocios, sino como una oportunidad de negocios. En eso PORTEK ha sido instrumental”, abundó.

“Durante ese primer trimestre del 2017, estoy bastante seguro que algunas de las cosas que hemos estado trabajando se van a materializar y cuando eso ocurra, va a ser más fácil para todo el mundo darle continuidad. Lo que espero es que le den el espacio para demostrar el resultado de estos esfuerzos”, sostuvo.

Se posiciona para la concesión

De prosperar estas gestiones, Mejía Algarín opinó que durante el verano de 2017 tanto el gobierno como PORTEK estarían en posición de negociar un acuerdo de concesión a largo plazo.

El contrato entre la APP y PORTEK se extiende hasta septiembre de 2018. Aunque originalmente se firmó para servicios de consultoría, PORTEK ha asumido tareas de operación, incluyendo el mercadeo del puerto y la negociación con navieras y otros potenciales clientes.

“A mediados del año que viene, antes de la conclusión del contrato, ellos podrían estar en posición de comenzar a discutir una concesión de largo plazo. Es el objetivo”, indicó.

“Quien piense que una compañía como PORTEK, subsidiaria de MITSUI que habla en términos de cientos de millones de dólares, está en Puerto Rico para sacar un millón de dólares al año por tres años, no tiene una noción de cómo funcionan estas cosas”, recalcó.

Necesarias mejoras a las grúas

Por último, Mejía Algarín reconoció que algunas grúas del Puerto de Ponce necesitan reparaciones, al ser víctimas del desuso.

Actualmente la grúa intermedia Goldwell, una de las más utilizadas en el puerto, no está en operaciones. De igual forma, “cinco o seis” de las diez grúas RTG requieren “reparaciones menores” para entrar en operación, admitió.

“La Goldwell tenía unos problemas y la habían detenido. Nos estamos enfocando sobre esa porque es un equipo versátil que nos da mucha funcionalidad y se usa para mucha de la carga a granel que se recibe ahora mismo en el Puerto”, dijo el ejecutivo.

De igual forma, admitió que varios desperfectos en las enormes grúas post-panamax tienen que ser atendidos. Las mismas fueron adquiridas en enero de 2010 a un costo de $22.7 millones.

“Ellas no están inutilizables, lo que pasa es que hay trabajos que hay que hacer para volver a obtener las certificaciones y que todo esté en sitio”, insistió.

“Ya terminando el cuatrienio, hubiéramos querido ver lo que la gente, en términos de percepción pública, entiende es el resultado concreto que son los barcos y todo eso aquí, pero la realidad es que esto es algo bien complicado”, reconoció. “Pero me siento absolutamente satisfecho con el trabajo que hemos realizado”, expresó.