Celebran otra conquista de la autogestión

El líder comunitario Ernie Rivera Collazo elogió junto a José Elias Torres de WPAB el esfuerzo de un batallón de voluntarios para llevar electricidad al único refugio comunitario en Ponce.

Foto: Omar Alfonso

Movieron cielo y tierra durante días y lo lograron.

Desde la pasada semana, cerca de 120 familias residentes en lo alto del barrio Montes Llanos de Ponce ya no tienen que correr desesperados hasta el centro urbano de la ciudad para hallar un lugar dónde dar terapias respiratorias a sus niños y adultos, o para conservar vitales dosis de medicamentos e insulina.

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Tampoco para encontrar un espacio común dónde compartir y dialogar en las densas noches de la montaña.

Justo cuando cayó el sol del pasado martes, 21 de noviembre, un generador eléctrico hizo que la antigua escuela elemental del barrio se iluminara en la oscuridad, gracias a la solidaridad de empresarios locales y la generosidad de colaboradores en la diáspora.

La gesta, coordinada por un pequeño ejército de vecinos y líderes comunitarios de la zona, provocó de inmediato reacciones de alivio entre residentes que ya han convertido el espacio en el primer refugio comunitario de Ponce.

Como explicó Heriberto Semidei Borrero, en esta zona rural residen cerca de 400 personas de todas las edades: las mismas que desde el paso del huracán María viven sin servicios básicos como electricidad, agua y telefonía.

Para recobrar el agua, el recurso más preciado en la comunidad, necesitarían que se recupere la red de distribución eléctrica -arruinada por las ráfagas del huracán- o la ayuda de un generador eléctrico de 50 kilos, que bombee el líquido de un pozo comunitario que está a 225 pies de profundidad.

Mientras batallan por resolver este crítico asunto, siguen obligados a movilizarse hasta el llano para abastecerse como puedan, con envases, galones y hasta pailas.

“Pero claro, lo que se ha logrado hoy es y será de gran ayuda”, respondió Fanny Santiago Mojica, vecina que vive en el barrio desde hace 45 años. “Estamos muy agradecidos”.

Como explicó su cuñada, María de la Paz Acevedo Rivera, la falta de electricidad y el clima han conspirado para agravar las condiciones respiratorias crónicas de infantes, jóvenes y adultos del área, para quienes pedir ayuda médica de emergencia, además, es imposible tras el colapso de todos los servicios de telefonía.

No obstante, el generador eléctrico instalado en el antiguo plantel permitirá, al menos, que a cualquier hora vecinos de Montes Llanos, Maragüez o San Patricio puedan paliar con equipos de terapia cualquier ataque de asma.

“La pasada semana, nada más, tuve que bajar (a hospital del pueblo) tres veces, porque no podía respirar bien”, confesó María de la Paz. Cada viaje le toma cerca de 30 minutos.

Con la fuerza de voluntarios

Visiblemente satisfecho, uno de los coordinadores del proyecto no cesaba de agradecer a todas las personas que colaboraron y se solidarizaron con las necesidades de tantos vecinos.

Por ello, Ernie Rivera Collazo, educador y líder comunitario de la montaña, reconoció de forma especial a las familias Misla Villalba y Misla Blasini, quienes de forma inmediata reaccionaron y se ofrecieron para resolver las crisis más apremiantes de esta vecindad.

También, a los médicos y clientes del Fisher & Steinberg Chiropractic Center, quienes desde el estado de Florida aportaron económicamente a la iniciativa, al igual que otros donantes anónimos.

Incluso, tuvo palabras de elogio para Ricardo Rivera, quien “además de ser uno de los mejores trovadores de Montes Llanos, es el perito electricista que se encargó de hacer toda la conexión y el mantenimiento de la planta eléctrica”.

“Y nunca lo habríamos logrado sin la ayuda de los líderes comunitarios de otros lugares como Tibes, La Mocha y El Collado, y sin el apoyo de WPAB y La Perla del Sur, quienes han dado a conocer cómo se vive y sobrevive en la montaña, no por cuento de otros, sino por experiencia propia”, agregó.