Carta abierta de una madre: “Es trágico cómo los hijos de tantos han tenido que partir”

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Soy una madre que por años batallé por brindarle a mis hijos lo que nunca le podrían arrebatar: la educación.

Ambos son producto del sistema público de enseñanza. Fue precisamente la universidad del Estado la que me permitió por sus costos sufragar sus estudios en forma más “holgada” y que se convirtieran en los profesionales que son hoy.

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Desgraciadamente, pertenecen al “grupo” obligado a tomar el “vuelo” que los llevó a buenas oportunidades de empleo. Y digo desgraciadamente porque es trágico que ellos, como los hijos de tantos y siendo excelentes profesionales, hayan tenido que partir.

Nuestros hijos, los de a pie, no fueron a la “pila bautismal” que van “otros”. Ellos no son del clan privilegiado que obtienen “puestazos”, cuyos únicos meritos son ser parte de imbéciles letrados borrachos de poder.

Viajé para asistir a la graduación de unos de mis hijos, quien por méritos propios y dedicado esfuerzo obtuvo una  beca para estudios posgraduados en Farmacia.

La ceremonia podía describirse como una clásica de tantas, hasta llegar al orador principal. Un señor Williams.

El doctor Williams, para ser honestos, comenzó relatando todas las barreras y batallas que como afroamericano tuvo que vencer. Ha sido el único de su familia en tener estudios universitarios.

Fue un impactante testimonio donde relató cómo un maestro del sistema público lo motivó, no se rindió con él, y (le recordaba) el potencial que tenía, a pesar de que ni él mismo creía poder.

Un simple maestro de escuela. No intento denigrar al magisterio, por el contrario, hay que quitarse el sombrero ante ellos. Ante esos que no se rinden. Ante los que siempre harán la diferencia. Ante aquellos que no se amilanan ante la opresión del sistema para ser parte de la historia y el testimonio de vida de tantos estudiantes que no poseen “otra” fuente de inspiración.

Se les puede llamar mercaderes y traidores a quienes despojan del derecho constitucional a la educación pública. Sabemos que la educación aterra a estos sepulcros blanqueados como Ricky, Kelleher y tantos más cuyos afilados colmillos devoran y niegan la educación al pueblo puertorriqueño.

Terminó el doctor Williams su disertación citando una frase del célebre Nelson Mandela: “la educación y el conocimiento dan poder”. Es, precisamente, lo que nuestro pueblo necesita; conocimiento, educación.

No le neguemos a esta generación que se levanta ese poder. Ni esta, ni la siguiente, nos perdonarán.

(Carta enviada a WPAB Radio en Ponce y divulgada por su director de noticias, José Elías Torres, el pasado lunes, 28 de mayo)