Carlos Correa: Luce sus kilates en el Clásico Mundial de Béisbol

Carlos Correa conectó este lunes en el Dodger Stadium de Los Angeles uno de los tres cuadrangulares realizados durante el torneo.

Foto suministrada

Cuatro años atrás, Carlos Correa veía con entusiasmo a través de la pantalla chica la plateada actuación de Puerto Rico en el Clásico Mundial de Béisbol.

Ahora, no solo es parte del Equipo Nacional que busca cambiar la plata del 2013 por oro, sino que en el transcurso del campeonato ha asumido un rol protagónico como muy pocos atletas a su edad pueden hacerlo.

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“El último Clásico (2013) estaba viéndolo por televisión y, aunque quería jugar, obviamente estaba muy joven. Para este Clásico estuve pendiente desde que firmé profesional, para poder representar a Puerto Rico, traerle alegría al pueblo y lo estamos haciendo dignamente”, expresó en conferencia de prensa el pelotero de 22 años luego del triunfo 4×3 que le dio el pase a la final a los boricuas y en el que conectó un importantísimo cuadrangular que empató el juego a dos carreras en la misma primera entrada.

“Queremos terminar lo que empezamos hace par de semanas y poder terminarlo el miércoles”, sentenció.

El cuadrangular recorrió una distancia de 441 pies y cuando la pelota chocó con el bate salió disparada a una velocidad de 109 millas.

Ese batazo, a juicio del jugador santaisabelino, ha sido uno de los más importantes que ha conectado en su joven carrera.

“Ha sido uno de los batazos más emocionantes de mi carrera. Haberlo hecho aquí, en este juego, un Clásico Mundial, semifinales, ser capaz de empatar el juego en la primera entrada y tumbarle el ‘momentum’ que tenía Holanda. De verdad que significa mucho para nosotros y para mí personalmente”, continuó Correa, quien promedia .400 con tres cuadrangulares y nueve carreras remolcadas en el Clásico.

El jugador ha sido pieza clave para la novena criolla y junto a Javier Báez, Francisco Lindor, Edwin Díaz y Jorge López, entre otros, le han dado un nuevo rumbo al béisbol boricua.

Todos han sido responsables del éxito que ha tenido la novena junto a los veteranos Carlos Beltrán y Yadier Molina.

Pero llama particularmente la atención la actitud asumida por el infielder boricua, quien aceptó moverse de su posición natural -el campo corto- a jugar en la tercera base, donde más lo necesitaba el equipo.

Los que han seguido el torneo han podido comprobar su calidad defensiva y capacidad de adaptación, al realizar impresionantes e importantes jugadas en una posición que es extraña para él.

Y si a esa entrega y desprendimiento se suma que ha asumido, además, el papel de líder, queda evidenciado que estamos en presencia de un superdotado de este deporte.

Ese liderato lo demostró cuando fue a calmar al lanzador Edwin Díaz, luego que este le lanzara una recta pegada a 99 millas a Wladimir Balentien, quien de inmediato increpó al joven lanzador boricua, tal vez buscando que Díaz perdiera la concentración.

“Simplemente trataba de calmarlo, en conteo de 0-2 con un juego tan cerrado, él no va a querer dar un bolazo”, explicó Correa.

“Lo que tenemos que hacer cuando estamos viviendo momentos tan intensos es calmarnos, controlar las emociones y dejar que las habilidades se encarguen de todo lo demás”, añadió.

“En mi caso, no siento ningún tipo de presión. Me paro en tercera (base) a esperar que bateen la bola y cuando estoy bateando tampoco siento presión. Cuando siento que la emoción se está trepando, trato de calmarme, respirar y volver hacer el trabajo. Esto es algo que lo practicamos todos los días y si no nos ponemos presión vamos a ser capaces de hacerlo bien”.

Eso es solo parte de lo que Correa trae en su equipaje beisbolero. Otras conquistas las irá sumando en la medida que transcurra el tiempo.

Y entre esos logros, el más importante es ayudar a Puerto Rico a conquistar el título de este Clásico Mundial.

“Para nosotros significa todo, ya que Puerto Rico está pasando situaciones muy difíciles y hemos sido capaz de unir al país a través del béisbol. Hemos unido al país a través del deporte y eso para nosotros significa demasiado”, reiteró.