Brote de cenizas activa las alertas entre residentes de Salinas y Guayama

Durante años permanecieron enterradas, ocultas bajo las toneladas de tierra y gravilla que se emplearon para apartarlas de la vista.

Sin embargo, el huracán María las desenmascaró. Su diluvio y la posterior utilización de equipo pesado para abrir caminos, remover escombros y limpiar canales desenterró múltiples depósitos de cenizas de carbón, hasta entonces incógnitos para transeúntes de dos municipios en el sur del país.

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En uno de ellos, Salinas, quedó al relieve un yacimiento de cenizas comprimidas de cinco pies de espesor, luego de que una pala mecánica reabriera días atrás el canal de drenaje del centro comercial Portofino Plaza.

El material grisáceo y polvoriento ahora yace a la intemperie, expuesto a la brisa, la lluvia y las escorrentías del cauce.

De acuerdo a fotos de archivo y declaraciones del portavoz del Comité Diálogo Ambiental, Víctor Alvarado Guzmán, el depósito no se limita a ese solo lugar, ya que las cenizas se usaron como relleno en el predio donde hace una década se construyó un supermercado y decenas de establecimientos.

Incluso, el subsuelo de cenizas bordea tres costados del Sur Med Medical Center, el CDT de Salinas que en el año 1996 adquirió el exalcalde y hoy senador Carlos Rodríguez Mateo.

“Toda esta zona fue cubierta con cenizas de la carbonera AES cuando se construía el centro comercial. Y lo digo porque vimos cuando lo estaban haciendo”, describió Alvarado Guzmán. “En ese momento, la cantidad que se trajo fue tanta que el viento la volaba y en varias ocasiones la directora de ese plantel, la Escuela Superior Stella Márquez, pidió ayuda porque el polvo de cenizas llegaba hasta los salones de clase”.

El yacimiento, además, no cuenta con barrera que impida que los elementos tóxicos de las cenizas se transfieran al terreno y el agua subterránea, después de cualquier episodio de lluvia. En el caso de Salinas, la única fuente de agua residencial, comercial y agrícola es el Acuífero del Sur, ya que el municipio carece de conexión a cualquiera de los embalses de la región.

Como revelaran el pasado mes La Perla del Sur y el Centro de Periodismo Investigativo, el momumental vertedero de cenizas que AES mantiene desde hace cuatro años en su solar industrial de Guayama está liberando químicos tóxicos y cancerígenos al agua subterránea, entre ellos arsénico y cromo hexavalente.

Este vertedero también yace sobre el suelo sin barrera o liner.

Más junto al río Guamaní

Las torrenciales lluvias del huracán María también erosionaron secciones del conector Dulce Sueño en Guayama, una vía de cuatro carriles que se completó en el año 2016 a un costo de $3.2 millones.

La carretera de dos kilómetros de extensión se comenzó a construir hace una década con miles de toneladas de cenizas de AES como base: relleno que ahora aflora en los laterales de la carretera y sus costados.

“Esa área era parte de la cuenca del río Guamaní”, explicó el tasador y economista guayamés Humberto Martín Martínez, “por lo que tuvieron que rellenar bastante para superar las crecidas del río”.

Los cálculos del material empleado en este proyecto rondan entre las 30 mil y 50 mil toneladas de cenizas, según declaraciones vertidas por ejecutivos de AES durante vistas públicas.

Al municipio de Arroyo Barril -una localidad de la República Dominicana a la que fueron a parar cenizas de AES- se enviaron por barco 27 mil toneladas entre los años 2003 y 2004. Allí fueron abandonadas durante cuatro años junto al mar, a la intemperie y sin protección alguna, con efectos demoledores en la salud de miles de residentes.

“El problema que tenemos es que la lluvia siguen erosionando el material, por lo que las cenizas van a parar al río y a lo que se conoce como el Valle del Sur, que tiene una percolación súper rápida. Allí el contenido de las las cenizas se inyecta directamente al subsuelo”, agregó Martín Martínez.

“Y esto lamentablemente sucede ante la indiferencia de las agencias que tienen el deber ministerial y la misión de velar por la calidad del ambiente, de las aguas y por la salud de todos nosotros”, recalcó, “lo que es altamente preocupante, porque ya sabemos cómo las cenizas han afectado las aguas subterráneas”.

Calles y quebradas grises

Entretanto, el destape de cenizas de carbón se ha vuelto un problema “sin control” en la comunidad Ranchos Guayama de Salinas, a juzgar por el testimonio de Carlos Lago Malavé, uno de sus residentes desde el año 1999.

Según indicó, una mañana del año 2006 fueron sorprendidos con la visita de obreros, camiones y equipo pesado que, sin notificación previa, revistieron calles asfaltadas con cenizas de AES.

“Las calles ya tenían asfalto y sobre ese asfalto empezaron a tirar”, recordó. “Luego la compactaron con una máquina y nada más. Pero en mi calle nos organizamos y nos opusimos a que tiraran eso”.

Trascurridos 12 años desde entonces, tanto en los caminos de Ranchos Guayama como en la quebrada que llega hasta la barriada Coquí de Salinas surgen día tras día nuevas manchas de color gris.

Como indicó Lago Malavé y constató este semanario, los aguaceros y el paso contínuo de vehículos ya han removido gran parte de la cubierta vial y vuelto a exponer las cenizas de carbón, las que con escorrentías de lluvia migran hasta el riachuelo de la comunidad.

“Y todo eso se agravó con María”, recalcó. “Después del huracán aquí llovió casi todos los días como por un mes y ahora están más expuestas que nunca”, insistió.

Potencial riesgo

En declaraciones a La Perla del Sur,el doctorAvner Vengosh, profesor de geoquímica y calidad del agua para la Universidad de Duke en Carolina del Norte, advirtió que “cuando se colocan cenizas de carbón en la tierra y la lluvia cae sobre ese suelo… los contaminantes de las cenizas se transfieren a aguas superficiales o subterráneas y pueden contaminarla”.

“Debido a que ustedes tienen grandes precipitaciones, con el tiempo se esperaría que ocurra cierta acumulación de contaminantes”, añadió en entrevista el pasado mes de diciembre.

Ante esta realidad, el legislador ponceño y vicepresidente del Senado, Larry Seilhamer Rodríguez, anunció el pasado sábado por WPAB Radio la radicación de una resolución para investigar la contaminación del subsuelo bajo la montaña de cenizas de AES en Guayama.

La Resolución del Senado 727 propone además que se investigue la determinación de transportar miles de toneladas de cenizas fuera de la isla.

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