Avalancha policial choca con decenas de manifestantes peñolanos

“Esto es bochornoso. Pusieron a los oficiales del Precinto a actuar. Puertorriqueños contra puertorriqueños. Son los más cercanos de aquí para que nos duela más”, lamentó la líder comunitaria Janet Albino Teissonniere.

Agentes en la entrada de Peñuelas al alba del primero de agosto. Foto: Coral Negrón

El peor de los pronósticos estuvo a punto de concretarse.

Sin embargo, las confrontaciones cuerpo a cuerpo, las amenazas intimidantes, los improperios y pedradas no evitaron que la madrugada del pasado 1 de agosto sea recordada como la más violenta que hayan presenciado los activistas del Campamento Contra las Cenizas de Carbón en Peñuelas.

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En vigilia desde la noche del lunes, 31 de julio, cerca de medio centenar de residentes de Tallaboa y Seboruco activaron las alertas, al recibir avisos de ciudadanos y datos de agentes de la Policía.

Las confidencias, en general, desvelaban presuntas órdenes de La Fortaleza para reactivar a la Uniformada y brindar escolta a un nuevo convoy de camiones, que transportaría otras de 800 toneladas de cenizas de carbón desde la planta AES en Guayama hasta el vertedero EC Waste en Peñuelas.

El reloj lo confirmó. A las 4:45 de la madrugada una avalancha de vehículos de la fuerza policial anunciaba la llegada de casi un centenar de agentes y, con ellos, la cercanía de 41 camiones, repletos de cenizas hidratadas a las que AES llama Agremax.

A su paso salieron peñolanos, desesperados y consternados. Once de ellos se acostaron sobre el pavimento, aferrados unos a otros. Boca arriba repetían consignas, a veces gritaban con dolor y en otras exhortaban a los oficiales a defender la misma causa.

De ese grupo de hombres y mujeres, diez eran adultos jubilados.

“¡Por la salud del pueblo, por la salud de la Policía!, ¡únanse al pueblo, vuelvan a ser el ejemplo de sus hijos!”, reclamaba con micrófono en mano Janet Albino Teissonniere, una de las más consecuentes líderes comunitarias de Tallaboa.

Entretanto, un cordón humano de policías casi acorralaba a los desobedientes civiles. En tres ocasiones, uno de los oficiales recurrió a un megáfono para pedir que desalojaran la vía.

En su primera intervención declaró que los agentes tenían un interdicto para operar, pero a requerimientos de La Perla del Sur, nunca lo mostró.

En su segunda y tercera incursión, no volvió a mencionar el interdicto, pero advirtió que detendrían a quien no cumpliera con el aviso.

Así le ocurrió a uno de ellos. Juan Román Aponte de 73 años de edad, un peñolano con padecimientos cardíacos y operado del corazón.

Según comunicado de prensa difundido por el Centro de Mando del Área de Ponce, Aponte fue arrestado por “empleo de violencia o intimidación contra la autoridad pública” y “resistencia u obstrucción a la Justicia”.

Tras la detención fue transportado al CDT San Lucas de El Tuque, con dolor de pecho. Luego fue citado a la Sala de Primera Instancia de Guayanilla y liberado. Su vista se fijó para el 9 de agosto.

Mientras era esposado, una escaramuza ocurría a cientos de metros, al sur de la PR-385, junto al otrora complejo petroquímico. Allí otro grupo de activistas intentaba frenar el avance de la muralla de policías que abría paso a los camioneros, quienes nuevamente utilizaron la ruta del sector Pueblito para llegar al área.

En medio de este enfrentamiento, dos manifestantes identificaron al conductor del camión con la tablilla 31408-A. Según denunciaron, este último mostró un arma de fuego por el cristal izquierdo del vehículo.

Tanto Abinaleck Feliciano Santos como Roberto Lugardo Martínez lo reportaron y el capitán Yomar Cruz tomó la querella tiempo después. Sin embargo, ningún efectivo detuvo el camión a su salida del vertedero.

“El caso fue referido al CIC”, confirmó en llamada telefónica el oficial de la Oficina de Prensa de la Policía, José Báez.

En el mismo escenario de enfrentamientos, la portavoz del Campamento Contra las Cenizas de Carbón, Yanina Moreno Febre, denunció que un agente policiaco le arrebató su cámara digital y se la devolvió sin la tarjeta de memoria. Acto seguido, radicó otra querella.

Al mismo tiempo, la líder comunitaria Albino Teissonniere denunciaba agresión por parte de uno de los agentes asignados al operativo.

“Esto es bochornoso. Pusieron a los oficiales del Precinto a actuar. Puertorriqueños contra puertorriqueños. Son los más cercanos de aquí para que nos duela más, pero aquí hay una comunidad que no tiene medio”, declaró a La Perla del Sur.

A Albino Teissonniere le hizo eco el biólogo Miguel Canals Mora, quien además describió a los policías como más “violentos” que la misma Fuerza de Choque.

“Esta acción, a solo horas de haber finalizado la multitudinaria y contundente manifestación contra el depósito de cenizas en Peñuelas, es una provocación y afrenta de parte del gobierno hacia el pueblo”, expuso mediante comunicado de prensa el portavoz del Comité Diálogo Ambiental, Víctor Alvarado Guzmán.

“Esta acción debe ser rechazada enérgicamente por todos aquellos que preciamos la salud de nuestras comunidades y que reprochan las injusticias que fomenta las agencias gubernamentales y las empresas privadas contaminantes”, agregó.

Al cierre de este reportaje, nuevas confidencias apuntaban a la organización de otro operativo policiaco para forzar la entrada de más toneladas de cenizas a Peñuelas, cerca de la medianoche.