Arzobispo agradece al Papa y a Obama por conmutación a Oscar López

El monseñor Roberto Octavio González Nieves se une a la celebración de excarcelación.

Foto: EFE

El monseñor, Roberto Octavio González Nieves, arzobispo metropolitano de San Juan agradeció al Papa Francisco y al presidente saliente de Estados Unidos, Barack Obama, por la conmutación de la sentencia de Oscar López Rivera.

“Quisiera dar desde  lo más profundo de mi corazón gracias a Dios por el anuncio de la conmutación de la sentencia a Oscar López Rivera reafirmándose así una vez más lo dicho por Jesús de que ‘lo imposible para el hombre (ser humano), es posible para Dios’ (Lc. 18, 27). Manifiesto mi agradecimiento al presidente Barack Obama por su gesto de clemencia, por haber escuchado la súplica del pueblo puertorriqueño y líderes mundiales”, dijo González Nieves en una declaración escrita.

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A días de abandonar la presidencia de Estados Unidos, el presidente Barack Obama conmutó el martes la condena de López Rivera, que expirará el 17 de mayo. López Rivera, quien actualmente tiene 74 años, fue sentenciado en el 1981 a 55 años de prisión por conspiración sediciosa para derrocar el gobierno estadounidense en Puerto Rico. Además, en 1988 fue condenado a otros 15 años de prisión por intento de fuga. En total el presidente Obama otorgó 209 conmutaciones y 64 perdones.

La conmutación se produce luego de múltiples pedidos de diversos sectores por la excarcelación del boricua. Uno de ellos fue el Papa Francisco, quien se unió al reclamo para la liberación del preso político, según informó el arzobispo durante una conferencia de prensa sobre el evento “Por Oscar y su excarcelación: Flores y Oración”.

“A nombre de los Obispos de la Conferencia Episcopal Puertorriqueña, quisiéramos dar gracias al Papa Francisco por sus intervenciones a favor de la excarcelación de Óscar López Rivera. Mi agradecimiento y reconocimiento también al pueblo puertorriqueño por el tesón con que  se unió espiritualmente en esta noble causa y que esa unidad sea presagio de unirnos respetuosamente en la diversidad”, dijo el monseñor.

“En Puerto Rico nunca debemos perder la esperanza; debemos siempre tener esperanza en lo que creemos y lo que queremos, aunque esa esperanza parezca a veces imposible y en otras ocasiones irracional. Esa es nuestra  esperanza en Dios, una esperanza en Dios que lo  puede todo, que nunca nos abandona, una esperanza que siempre nos lleva hacia adelante y nos sostiene en nuestro caminar”, concluyó.