“Aquí no hace falta Naled: lo que hace falta es voluntad”

La faena del grupo tuvo como resultado la remoción de una cantidad indeterminada de escombros y desperdicios que por semanas habían permanecido en calles, parques y espacios de disfrute público cercanos.

Con mangas enrolladas, protector solar y sobrada determinación, vecinos del residencial Lirios del Sur en Ponce se lanzaron hoy a la calle para eliminar en barrios vecinos cualquier objeto que pudiese convertirse en criadero de mosquitos.

La faena que atrajo a un batallón de vecinos tuvo como resultado la remoción de una cantidad indeterminada de escombros y desperdicios que por semanas habían permanecido en calles, parques y espacios de disfrute público cercanos.

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Como explicó Teresa Class, ejecutiva de la compañía que administra el residencial, la convocatoria fue hecha por la Administración de Vivienda Pública como parte de un plan para frenar la propagación del mosquito que transmite el Zika, al igual que el dengue y chikunguña.

“Ya habíamos logrado eliminar todos los posibles focos dentro del residencial, pero sabíamos que no podíamos ser efectivos mientras no se interviniera en lugares como este parque aledaño”, indicó Class desde la zona recreativa de la comunidad Vista del Mar.

El equipo de voluntarios, sin embargo, fue sorprendido por sus vecinos de Vista del Mar, quienes al ver la llegada de las brigadas cívicas de limpieza optaron por unirse, ofreciendo su tiempo y esfuerzo.

“Fue fascinante ver cómo salían de sus casas y ayudaban a recoger desde gomas hasta escombros. Admito que me emocioné”, continuó Class.

“Tan pronto vieron que los residentes de Lirios del Sur se lanzaron a trabajar, ellos se unieron también”, reiteró, lo que entusiasmó a todos los participantes y aceleró la tarea.

“Eso lo que demuestra es que aquí no hace falta Naled. Lo que hace falta es voluntad”, declaró en un aparte con La Perla del Sur el líder coordinador del grupo de Lirios del Sur, Heriberto Santos.

A su cargo y el de otros vecinos también estuvo la tarea de distribuir hojas sueltas con guías para frenar la propagación de mosquitos y cómo identificar los síntomas del Zika. Las mismas se distribuyeron entre residentes y conductores que transitaban por la zona.

El proyecto concluyó con un compartir en el parque de la comunidad impactada, mientras se repetía en otros nueve complejos de Vivienda Pública del país, incluyendo algunos de la ciudad capital, Bayamón y Mayagüez.