Fiscalía asegura que Marlene Martins confiaba en el padre de sus hijos

Archivo / Foto Coral N. Negrón

Ponce- “Papá es un papá protector; papá es un buen padre de familia; papá no los agrede; papá no los maltrata ni física ni verbalmente”.

Estas cuatro frases son ejemplo de lo que, en varias ocasiones, y “de forma contundente”, Marlene Martins Da Rocha, madre de los tres niños que, aparentemente, fueron estrangulados en su residencia en Ponce, indicó a las autoridades del Estado, según el fiscal Idelfonso Torres.

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Previo a la desgracia del miércoles 2 de noviembre, puntualizó el integrante del Ministerio Público, no hubo “indicio de maltrato” y “lo que se imputó en ese cargo, al amparo de menores, fue mera presencia”.

Es decir, que el pasado 10 de octubre, cuando, supuestamente, el padre de los niños asesinados, Erick Seguinot Ramírez, fue acusado de violar el artículo 3.2 (maltrato en presencia de menores) y el artículo 3.1 (maltrato físico o psicológico) de la Ley 54; y el artículo 2.46 de la Ley de Protección de Menores, la misma madre “verbalizó y reiteró que el occiso era un buen padre, y que un asunto era su situación personal matrimonial como pareja y otro asunto era la paternidad”, sostuvo Torres.

Alegadamente, esta conocía que si alguno de esos niños, en algún momento, presenciaban un incidente de violencia doméstica, aunque eso no les causara daño psicológico, era un delito ante la ley. Sin embargo, en este caso específico, las autoridades reiteran que ni la madre, ni los familiares, ni la administración escolar reportaron señales de ofensa a los menores Erick, Eileen y Emanuelli, de 10, 8 y 6 años, respectivamente.

“La escuela nunca hizo ningún referido al Departamento de la Familia (DF) y la escuela tiene trabajadores sociales”, agregó el fiscal, quien insiste en que la madre “voluntariamente” entregó y permitió que la abuela paterna de estos niños, Delvia Ramírez, y su padre, cuidaran de ellos mientras ella realizaba un viaje de negocios para capacitarse.

Al entender de este funcionario público, el hecho de que la madre los haya dejado bajo la tutela de su padre y abuela no representa “negligencia alguna”, porque hasta el momento que ocurre la tragedia, esta calificaba al progenitor como un “buen padre, un papá responsable con los niños, un papá que no es maltratante con los niños”.

De igual forma, tampoco hubo una violación de la orden de protección, expedida en octubre por la fiscal Geisa González del Toro, porque ninguna de las partes se acercó. Martins Da Rocha entregó los pequeños en un restaurante de comida rápida a la madre del occiso, aseguró el fiscal de distrito en Ponce, Richard Rosado Jiménez.

Este detalló que Seguinot Ramírez no tenía un solo grillete, sino dos, y que “nunca hubo una alerta de violación”. Asimismo, dijo que el hombre podía estar en casa de su madre porque esta figuraba como su “tercer custodio”.

Al La Perla del Sur inquirir cuál ha sido la versión de la abuela paterna, el fiscal auxiliar a cargo de la investigación, Alberto Flores Bermúdez, mencionó que “no se ha podido hablar con ella por su estado emocional”.

Ambos padres eran custodios de los niños

Según revelaron a este medio los funcionarios, tras la expedición de la orden de protección y la imputación de delitos al padre, no se llevó a cabo un pleito por la custodia de los niños.

“Aquí no hubo la determinación de un tribunal privando a alguien de la custodia”, manifestó Torres. Incluso, detalló, que el 7 de mayo de este año, la fiscal Marta Maldonado ordenó presentar una denuncia por infracción al artículo 3.3 (amenaza) de la Ley 54, y cuando Martins Da Rocha llegó ante el juez “no quiso declarar, no quiso proveer información, e indicó que lo único que le interesaba era una orden de protección”.

“En efecto, se expide una orden de protección. En ese caso, se presentó ante el juez la prueba y el juez, conforme a la petición que ella hace, le brinda una orden de protección a ella que era la persona que resultaba única y exclusivamente perjudicada en ese evento que se estaba investigando”, especificó Torres.

“No había indicio por parte de ese núcleo familiar, ni externo. Entiéndase vecinos, grupos sociales y cívicos, grupos deportivos a los que pertenecía esa familia, y donde compartían los niños. Sobre todo, la institución actual y la pasada donde estudiaron esos niños, ninguno de ellos tuvo indicio alguno de maltrato a esos niños…si hubiese habido algún indicio de violencia y maltrato, que ella hubiera captado, ella jamás hubiese dejado al cuidado de su padre a esos niños”, concluyó.

Retoman la investigación el próximo lunes

Rosado Jiménez explicó que será este lunes cuando intenten platicar con los vecinos que hallaron la dantesca escena del padre colgando del alero de la casa. Posteriormente, interrogarán a familiares cercanos y a la madre de los niños y abuela paterna.

“Sobre la escena criminal, los fiscales me dicen que no hay nada más que cubrir”, añadió Rosado Jiménez, quien aclaró que, tras la indisposición de la madre para reconocer los cuerpos de sus pequeños, aún no hay información de quién lo hará.

Las autoridades aguardan los resultados de las autopsias y de las pruebas toxicológicas del Instituto de Ciencias Forenses (ICF).

El 17 de noviembre, en la Sala 505 del Tribunal de Ponce, se cerrará el caso de violencia doméstica con la certificación de la muerte de Seguinot Ramírez, indicó Torres.