Juegan pelota sin ver la bola
Ejemplo vivo de sacrificio y superación

Una demostracion ejemplar de concentracion y espiritu deportivo fue protagonizada en Ponce por un grupo de ninos ciegos, durante la celebracion del primer campamento de verano de la Organizacion Educativa para Personas Invidentes.
Por Damarich M. Calvo Almodóvar
Especial para La Perla del Sur
Enseñarle a un niño a realizar una actividad que nunca ha visto puede ser un proyecto tedioso.
Sin embargo, cuando se trata de un niño con alguna discapacidad, el reto es inmensurablemente mayor.
Aún así, para el profesor de Educación Física Adaptada Raúl Berríos Rivera, la idea de llevar a cabo un campamento para niños invidentes es, por mucho, una experiencia formidable y memorable.
De hecho, evidencia y vivencias le sobran.
Sólo había que verlo durante la mañana del pasado viernes, 18 de julio, en el Parque Charles H. Terry de Ponce, lugar donde se escenificó el primer Campamento de Verano para Niños y Jóvenes Ciegos del Sur de Puerto Rico.
Allí, como ayudante de la Organización Educativa para Personas Invidentes (OEPI), corroboró que cada día son más los niños que, a pesar de alguna limitación física, desean con todas sus fuerzas participar de los deportes y realizarse como cualquier otro joven de su edad.
Afortunadamente, aseguró, “sin OEPI, este campamento para niños ciegos no hubiera podido hacerse”.
Dignos de admiración

Para la ocasion eligieron la modalidad de Beep Baseball, en la cual los jugadores se guian por los sonidos que emiten la bola y dos bases del diamante.
(Fotos: Eric Daniel Rodriguez)
Testimonio de esto pudo dar Everlides Cruz, madre de Luis Francisco García Cruz de 11 años, quien es paciente de perlesía cerebral y retinopatía prematura.
“Él ha experimentado algo que le ha encantado. Al principio estaba bien emocionado y me decía 'Mami, voy a compartir con niños como yo', porque él no había tenido la oportunidad de estar en un campamento con niños ciegos”, señaló emocionada.
Su amado Luis Francisco es un niño con impedimentos, adscrito a la OEPI. Sin embargo para él, no hay impedimento que exista. Predica en su iglesia desde los tres años y desde los cinco ha viajado fuera del País para llevar su ministerio "Viendo con los Ojos del Alma".
“Para muchas personas él sirve de inspiración. Él canta, toca batería, corre patines y corre caballo. Experimenta cosas que son de provecho y demuestra que puede realizar juegos como cualquier niño”, continuó la orgullosa madre.
“Dios puede hacer muchas cosas por nosotros y, como dice Luis, no debemos preguntar por qué sino para qué. Si Dios nos creó es que tiene un propósito con nosotros”.
“Hay que apoyarlos. Al juego también vinieron su papá y su hermana. El apoyo es importante”, puntualizó.

El inusual torneo se llevó a cabo en el parque Charles H. Terry de Ponce.
Precisamente, ocho jóvenes voluntarios se solidarizaron con este primer Campamento de Verano para niños invidentes. De éstos, cuatro pertenecen a la Asociación Estudiantil de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Ponce, 'Derribando Barreras' (AEDB).
Todos ellos no sólo estuvieron pendiente de los jovencitos, sino que además experimentaron algo que jamás olvidarán.
“Estuvimos con ellos desde el 14 de julio en diferentes actividades. Fueron a la Laguna Las Salinas en el Tuque y al Centro Cibernético de Juana Díaz, donde les dieron juegos en la computadora adaptados para ellos”, señaló la joven voluntaria Vivianne Santiago.
“Esto ha sido una experiencia súper inolvidable que me ayudó mucho como persona porque son tantas las ganas de ellos de seguir adelante… Desde el primer día, llegaron con mucha motivación y con ganas de aprender”, añadió la joven ponceña estudiante de Educación.
¡Playball!

Vendado para igualar condiciones, Edwin A. Ortiz Medina fue guiado por su sonriente madre, Carmen Medina, tras anotar un hit.
Para cerrar su ciclo de actividades, OEPI organizó un juego de béisbol muy particular, tanto como su nombre, el 'Beep Baseball'.
El 'Beep Baseball' o béisbol con sonido es el nombre adjudicado al juego de pelota adaptado para personas no videntes. Sin embargo, como ocurrió en esta ocasión, puede ser jugado por todo tipo de personas.
A los diez niños que participaron del campamento -de los cuales cuatro eran no videntes- se unieron algunos padres y hermanos.
Antes de iniciar el partido, se les vendaron los ojos a todos para igualar las posibilidades de cada uno y, a diferencia del juego de pelota común, se practicó con sólo dos bases sonoras, las cuales emiten un sonido peculiar para que los jugadores lleguen a ellas utilizando su audición.
Por otro lado, la bola utilizada es una más grande de lo común y emite un sonido especial.
Por otro lado, en este tipo de juego no existe la posición de 'pitcher', ya que se utiliza una base estacionaria para pegar a la bola.
“El juego es diferente en algunas cosas y hasta en los precios. Por ejemplo, en este, las bases se corren en línea recta y, a diferencia de la pelota regular, aquí se necesitan cuatro 'strikes' en vez de tres para ponchar”, explicó a este semanario el maestro de Educación Física y Educación Especial, Waldemar Rosado Sánchez
“Además, se usaron las bases que hizo Raúl (Berríos) porque las verdaderas cuestan entre 700 y 800 dólares”.
No obstante, y pesar de las diferencias del juego, lo que más necesitan los jugadores es silencio para concentrarse en el sonido que emiten los elementos y deseos ilimitados de divertirse.
“Es bueno que estos niños salgan de la rutina, como es estar en la casa escuchando la radio o la televisión. Que sepan que hay deportes que pueden practicar”, continuó Berríos mientras declaraba el juego empatado a cuatro carreras.
“Si Dios quiere, esperamos traer el año que viene otro deporte. Ya estamos pensando en el baloncesto, pero confiamos que nos apoyen para darle a los niños una buena experiencia”, concluyó Berríos.
Si desea más información sobre la OEPI o próximos campamentos puede comunicarse con su fundador, Emilio Vergne Vélez, al 787- 615-2487 o enviar un correo electrónico a info@oepi.org.
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