En el corazón de Guaraguao
Un lugar diferente en la altura ponceña

Muy cerca del área citadina, pero lejos del ruido y las preocupaciones, otro empresario ponceño ha desarrollado con éxito un nuevo espacio para la crianza de flora exótica y el reencuentro con la naturaleza.
Por Cila Rodríguez y Omar Alfonso
De La Perla del Sur
Por años, Jan Porrata Pou se educó con los mejores maestros del paisajismo local.
Nombres como Adriano Rogés y Gabriel Berritz hacen referencia a sólo dos de sus prestigiados mentores.
Desde entonces, se ha dedicado en alma y cuerpo a la jardinería paisajista, carrera con la que ya cumplió dos décadas.
Pero hace cerca de un mes, este incansable profesional comenzó a operar un negocio familiar de venta al por mayor y al detal de plantas ornamentales, desde un afable rincón montañoso de Ponce.
No es un empresa improvisada.
Mas bien ha ido consolidándose con el tiempo, madurando con amor y reluciendo tanto o más que el espíritu de su propietario.
Su enfoque principal han sido las thilandsias o bromelias silvestres, las bromelias de sol y el agave, la tradicional planta de donde se obtiene la famosa tequila mexicana.
Pero quizá nada de eso hubiese dado fruto si no fuera por las largas conversaciones que sostuvo con su abuelo materno, Rafael Pou Vives, mientras caminaban por los jardines de esta mágica casona de campo, levantada en la altura del barrio Guaraguao.
Papá Pou y su Palmanova Farm

Palmanova Farm, además de ser un vivero, ahora también es un espacio para reuniones ejecutivas o ágapes especiales. (Fotos: Eric Daniel Rodríguez)
Papá Pou -como le llaman Jan y sus allegados- fue un reconocido comerciante ponceño, presidente de la prestigiosa y siempre recordada empresa Ponce Candy.
“El abuelo vivió aquí los últimos 20 años de su vida”, recordó Jan mientras desplazaba su vista tierra adentro y por la inmensidad del campo, sentado sobre una terraza de la propiedad, situada a un costado del Río Portugués y a sobre 30 pies de altura de su ribera.
Según nos relató, en un principio Papá Pou concibió el lugar como centro de reunión para toda su familia, además de hogar íntimo para los suyos, pero poco después, tanto él como Jan realizaron que esas dos cuerdas de terreno tenían enormes posibilidades.
Así, comenzaron a sembrar palmas de semilla en tiestos y luego a escala comercial. Esto motivó que un día Papá Pou bautizara la exitosa empresa con el nombre de “Palmanova Farm”.
No obstante, hace poco más de dos años, el abuelo enfermó y falleció. Con él, además, el ímpetu que cobraba el negocio.
Afortunadamente, Jan y su familia tuvieron la oportunidad de adquirir el “Rancho Papapou” y desde entonces, han habilitado el terreno con miras “a hacer algo diferente”.
Y sí que lo lograron.
Un lugar distinto

El rancho cuenta con una terraza que se levanta sobre un costado del río Portugués.
En primer lugar, Jan vendió el inventario de palmas -el principal producto de esta empresa- y optó por capitalizar todos los encantos que pueden derivarse de esta fresca montaña ponceña.
Restauró senderos, rehabilitó áreas verdes, rescató plantas que el propio Papá Pou había sembrado décadas atrás y agregó otras que coronarían majestuosamente todo el espacio, uno intrínsecamente encantador.
Por si fuera poco, hilvanó el terreno y todo su verdor a la impresionante casa de campo, en cuya terraza reside ahora, permanentemente, una abrumadora sensación de paz y armonía.
¿Qué otra cosa puede ocurrir en un lugar donde tierra, viento y agua coexisten libremente?
Más allá del trino de aves y el susurro de los árboles abrazados por el rocío, sólo resta una cosa. Compartirlo con seres especiales.

Este excepcional proyecto comercial es el saldo del sacrificado empeño de su propietario, el joven empresario ponceño Jan Porrata Pou.
Por eso, Palmanova Farms, además de ser un vivero y establecimiento comercial para la venta de plantas exóticas, ahora también es un espacio para reuniones ejecutivas o acontecimientos especiales.
Lo mejor de todo: los hasta 30 invitados estarán a sólo 15 minutos del centro urbano ponceño, pero en un entorno privilegiado y espectacularmente natural, con casi diez grados menos de temperatura.
La intención, según Jan, “es que las personas que vengan aquí aprecien la naturaleza y valoren las cosas que uno hace, poco a poco, y que se sientan parte de la casa de campo”, la cual conserva y atesora inolvidables momentos con Papá Pou.
Para llegar

Cascadas, plantas exóticas y la simpatía de Grace Jusino reciben a cada uno de los visitantes del Rancho Papapou.
Quienes se interesen por explorar y deleitarse con el exquisito inventario de plantas de Palmanova Farm, pueden dirigirse por la carretera PR-10 de Ponce a Adjuntas y desviarse por la carretera 515 que conduce al barrio Guaraguao.
Luego, en la interesección con la carretera 123, deben dirigirse hacia Ponce hasta la intersección con la carretera 501, ubicada poco después de La Cabaña del Tío Tom.
Justamente esa vía le conducirá directo y en cuestión de segundos al sector El Mato y la entrada de Palmanova Farm.
Para datos adicionales o detalles de su centro de reunión puede llamar al 787-841-0048.
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