Cuando el silencio se traduce en naturaleza…

Como parte de un programa innovador y revolucionario de enseñanza, las veredas de la Hacienda Buena Vista se convirtieron la pasada semana en aula abierta para una decena de niños sordos de Ponce.
Por Damarich M. Calvo Almodóvar
Especial para La Perla del Sur
Imagine estar al lado de una cascada y no percibir el sonido del agua fluyendo por el río.
Imagine sumergirse bosque adentro y no escuchar el murmullo de los árboles ondeando al compás de la brisa. Ni la melodía de los pájaros.
En fin, imagine estar allí y sólo escuchar la presencia del silencio.
Si logra imaginarlo, aunque sea por unos instantes, entonces habrá entendido a cabalidad la cautivadora experiencia que presenciamos.
Gracias a una iniciativa del Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico, la Hacienda Buena Vista en Ponce se convirtió por segundo año consecutivo voz de la naturaleza para niños con impedimento auditivo.
Ocho jóvenes entre las edades de 9 a 15 años adscritos al Centro Educativo Fray Ponce de León tuvieron la extraordinaria oportunidad de participar del taller de Inmersión en la Naturaleza para niños sordos, el cual se extendió por toda una semana y contó con el apoyo diestro de guías especialmente entrenados de la Hacienda.
Como era de esperar, una de las actividades más disfrutadas fue la visita a la vereda del bosque.
El pasado miércoles, 18 de junio, a eso de las 8:30 de la mañana, el grupo de niños, acompañados por tres de sus instructores y tres intérpretes ambientales de la Hacienda Buena Vista, emprendieron el largo trayecto de 22 cuerdas, campo adentro.
Binoculares, lápices, libretas y agua fueron parte de su pequeño equipaje para la travesía, además de enormes ganas de aventurar.
La primera tarea del día fue atravesar un pequeño río, en el cual se hizo una parada para compartir una de las actividades educativas.

Los pequeños se maravillaron con la vereda del bosque.
Sobre colosales piedras, el grupo se sentó a conversar sobre qué les gustaría ser si fueran parte del bosque.
Algunos mencionaron su preferencia por convertirse en río, mientras que la inmensa mayoría planteó su deseo por los árboles que dan sombra al gran bosque y, a su vez, dan frutos a los animales que allí habitan.
Más adelante, y durante refrescantes pausas, el personal continuó educando a los niños sobre la importancia de preservar y conservar la naturaleza.
De hecho, una de las actividades consistió en que cada participante tenía la misión de interpretar una lámina de algún animal o planta, sin decir su nombre. Una experiencia divertida y muy enriquecedora para todos.
"Estamos escasos de actividades para niños sordos. La experiencia de estar metidos dentro de un bosque es estupenda, es maravillosa para ellos y para nosotros también. Va más allá de ser sordos. Nos compromete a nosotros a entenderlos y a llevarles ese amor por la naturaleza, a contribuir con un bien para la conservación", manifestó en un aparte Sandra L. Franqui Román, superintendente de la Hacienda Buena Vista.

Durante toda una semana, ocho jóvenes adscritos al Centro Educativo Fray Ponce de León tuvieron la extraordinaria oportunidad de participar del taller de Inmersión en la Naturaleza para niños sordos, el cual contó con el apoyo especializado de guías especialmente entrenados de la Hacienda.
(Fotos: Eric Daniel Rodríguez)
"No hay que escuchar, hay que aprender de ellos, porque ellos viéndolo, viviéndolo, tocándolo lo perciben y el mensaje les impacta", añadió.
Entre otras actividades, los niños tuvieron la tarea de tomar muestras de tierra para aprender sobre las distintas capas de suelo.
Y entre tarea y tarea, también disfrutaron de las diferentes especies de árboles y aves que abundan en el bosque.
Entre otras, tuvieron la oportunidad de observar diversos tipos de arañas, las que -por más pequeñas que fueran- les fascinaban. Además, pudieron observar de cerca un gran nido de comején, árboles de cacao y palmeras.
Asimismo, tuvieron que atravesar un bosque de malaguetas y subir a través de sogas, al estilo 'rapelling', para llegar al otro lado del bosque.
Luego de poco más de cuatro horas de recorrido, todos concluyeron una experiencia que nunca olvidarán.
Huella imborrable

Entre tarea y tarea, también disfrutaron de las diferentes especies de árboles e insectos que abundan en el bosque, como diversos tipos de arañas, además de un gran nido de comején, árboles de cacao y palmeras.
En un aparte con la Perla del Sur, y gracias a la intervención de la maestra Von Marie Torres, quien fungió como traductora con el lenguaje de señas, la jovencita audio impedida Katiria Castro expresó con voz propia que "lo importante de participar en este taller es aprender de los bosques para saber las diferencias y cuidarlo".
Con esto coincidió Torres, quien añadió que "también es importante saber la importancia de cuidar la naturaleza y a los animales y no sólo saberlo, sino practicarlo".
"Con esto queremos también que ellos aprendan la importancia de salir a otros lugares, ya que a veces los padres los sobreprotegen. Que ellos tengan otras experiencias, que aprendan a defenderse por su cuenta", manifestó por otro lado Franqui.
Este taller para niños sin audición resultó tan fascinante para todos que ya se planifica otra edición el año entrante, con la diferencia de que el próximo verano uno de los niños que participó en éste, se convierta en líder ambiental.
"Ese es el fin. Crear líderes que, aunque en su edad sean pequeños y con algún impedimento, puedan transmitir el bien a otras personas", concluyó Franqui.
Si desea más información sobre estos talleres puede comunicarse con el Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico al 787-284-7020.
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