En Estados Unidos:
Reclaman el ingenio de dos alumnos juanadinos

Nismaliry Martínez García, alumna de tercer año en la escuela superior Carmen Belén Veiga de Juana Díaz, estudia una nueva esperanza para erradicar el cáncer.
Por Carmen Cila Rodríguez
De La Perla del Sur
Nismaliry Martínez García y Julio Javier Pérez Rodríguez son dos adolescentes juanadinos que ya han llamado la atención de importantes organizaciones estadounidenses.
Para lograrlo, empero, no requirieron de enormes presupuestos, ni mucho menos, que actuaran de forma impropia.
Ambos lo hicieron con sus innovadores proyectos científicos.
Martínez García, alumna de tercer año en la escuela superior Carmen Belén Veiga de Juana Díaz, ha estado desarrollando una nueva esperanza para erradicar el cáncer, mientras Pérez Rodríguez explora las razones que han propiciado la desaparición de la abeja europea en el mundo.
Por ello, Martínez García partirá esta misma semana a Atlanta, Georgia, donde presentará su proyecto en la Feria de Ciencias e Ingeniería 2008.
Allí sus ideas serán calibradas junto a las investigaciones en ciencias y matemáticas preparadas por estudiantes de noveno a duodécimo grado de toda la nación americana y 51 países del mundo, incluyendo a Canadá, Japón, China, Irlanda, España, Argentina, Perú y México.
Pérez Rodríguez, por su parte, ha sido invitado a la Convención Nacional de Futuros Agricultores de América en el estado de Kentucky, el próximo mes de octubre.
Avance contra el cáncer
Tras declararse como una incansable estudiosa de la biología molecular y celular, Martínez García optó por escudriñar el tema cáncer “porque en Puerto Rico (esta enfermedad) es muy común”.
Con la ayuda del doctor Pedro Santiago Cardona, catedrático de la Escuela de Medicina de Ponce, se dio a la tarea de detectar una alternativa natural que fuera capaz de contrarrestar el mal y que no causara los efectos adversos que conlleva la radioterapia o quimioterapia, los tratamientos más utilizados por la medicina convencional.
Así conoció al resveratrol, un componente orgánico que -entre otros alimentos-está presente en las uvas y en productos derivados como el vino, así como en el maní y las nueces.
“El doctor Santiago me dio esa idea porque se decía que tenía propiedades anticancerígenas. Se habían hecho estudios sobre su aplicación para la diabetes, pero no así para el cáncer”, aseguró elocuentemente la espigada estudiante de 16 años de edad.
Con sorprendente dominio del tema, Martínez García explicó que “cuando una célula tiene el ADN dañado, el gen lo intenta restaurar y sigue la secuencia normal de esa célula”.
“Pero ese gen a veces muta y no puede hacer que se arregle el ADN”, continuó.
“Yo logré que el resveratrol activara ese gen e indujera a las células malignas a que murieran por apoptosis (muerte celular programada). Si nosotros ingerimos esta sustancia que se encuentra en las uvas podemos activar ese gen y (evitar) que las células malignas que tengamos se sigan propagando y formen el tumor”, añadió utilizando estos y otros elaborados términos científicos.
La estudiante de tercer año realizó su investigación a partir de las células HT29 -células de cáncer de colon humano- en el laboratorio de la institución ponceña. Esta primera fase investigativa concluyó en febrero, tras seis meses de estudio.
Otro tras las abejas

Julio Javier Pérez Rodríguez, quien explora las razones que han propiciado la desaparición de la abeja europea en el mundo, ha sido invitado para la Convención Nacional de Futuros Agricultores de América en el estado de Kentucky. (Fotos: Eric Daniel Rodríguez)
Pérez Rodríguez, por su parte, comentó que su tésis comenzó durante el 2005 con su participación en un certamen de oratoria escolar en que las abejas eran el tema principal.
Su interés por el insecto creció y ahora, mientras cursa el décimo grado, investiga los factores para su posible desaparición en el mundo, evento denominado como “el desorden de colapso de colonia” que saltó a las primeras planas mundiales el pasado año.
Según el tímido alumno, se han encontrado denominadores comunes para semejante situación, pero en su trabajo encontró una causa que resume las demás. “Las abejas están siendo manipuladas genéticamente”.
"Esto le resta características y les hace susceptibles a los cambios climáticos y a las enfermedades”, argumentó.
Debido a que las abejas polinizan los frutales y distintos tipos de cosechas, el fenómeno puede tener consecuencias desastrosas, no sólo para los apicultores, sino para el conjunto de la agricultura, advierten los expertos.
El proyecto de Pérez Rodríguez se encuentra en la etapa inicial, pero ya ha sido invitado por apicultores a disertar sobre el tema en foros y conferencias.
Según adelantó, en una segunda fase de investigación determinará qué características le han permitido a la abeja híbrida (europea y africana) de Puerto Rico sobrevivir a los cambios ambientales.
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