Ajá… y ahora: ¿prefieren la corta o la larga?
Por Mildred Borgos Rivera
Especial para La Perla del Sur
¡Okay!
Ya las tiene las dos en las manos (no me mire así) y se pregunta: ¿tendré que llenar la larga o la corta?
¡Claro que la corta parece menos complicada!... pero eso no quiere decir que le dé menos trabajo.
Por otro lado, la larga da miedo, porque es más gorda…
¡Un momento!… ¿Están creyendo que esto es un curso de cómo llenar tripas para longanizas y morcillas?
¡No sean “plus quan sorumus”! Esta es la segunda parte del curso intensivo sobre cómo llenar la planilla de las contribuciones que le saquea el gobierno pa’ dizque obras que usted nunca ve y para pagarle las dietas, los celulares, las Navigators y los Grand Marquise a los “honorables”.
Pero no se angustien. Con estas clasesitas no se van a trumbuluquiar más.
Bueno, sigamos con una parte que nos da trabajo entender y sin embargo es la más sencilla: los “Gastos Ordinarios y Necesarios”.
¿Qué diantres es eso? ¡Pues fácil! Son todos los chavos que gastamos a diario para cumplir con nuestro trabajo.
Por ejemplo: si usted es mecánico y su esposa se niega rotundamente a lavarle las plastas grasientas que se le pegan al mameluco (¡qué mala!.. y con razón) y usted se gasta una buena chaucha en el londry o en detergentes industriales, sepa que eso es un gasto ordinario y necesario, pues de otro modo se sancocha si se mete debajo de un auto con la bendita calor que está haciendo.
Otro ejemplo: si usted es un chef de cocina (¡nooo…¿y de qué va a seeerrr?) y utiliza su delantal como “handywipes”, sepa que le aplica lo mismo que al mecánico, aunque sea otro tipo de grasa.
¿Sabían que también se pueden deducir las cervecitas, los “drinkins” y los “pasapalitos” que usted y sus achichincles del trabajo se “jampean” los viernes sociales mientras hablan de …de… bueno, de lo que ustedes los macharranes hablan?
¿Que cómo es? Pues, lo deducen como si fueran reuniones de “negocios”.
Eso sí, tengan cuidado de a dónde llevan a cabo esas “reuniones” y que las mismas se lleven a cabo en “vertical” y no en “horizontal” (¿me entienden?…creo que sí) no vaya a ser que les pase lo mismo que al gobe de los niuyores.
¿Y qué de nosotras las chicas?
Pues en esos gastos incluímos el cuido, los libros de autoayuda que compramos para poder bregar con todos los energúmenos que nos insultan por teléfono y, por supuesto, los cohetes que se nos hacen en las pantimedias de seda cuando intentamos salir de la pequeña jaula (que ellos llaman cubículo) en la que nos tienen metida ocho horas.
¿Ven que no es tan difícil?
Ahhh, y esto es aplicable tanto para la larga como para la corta.
Y hasta aquí el curso intensivo de cómo llenar sus planillas, pues últimamente noto que unos zancudos con corbata zumban por mi casa. ¡No vaya a ser que uno de ustedes me haya choteado! |