Sospechan que un gen crea “madrugadores”
Por Reuters Health
Especial para La Perla del Sur
Los científicos están más cerca de comprender cómo la mutación de un gen transforma a las personas en madrugadores extremos, lo que ayudaría a comprender varios trastornos del sueño.
Algunos años atrás, investigadores relacionaron un gen conocido como Per2 con un trastorno hereditario denominado Síndrome de Fase de Sueño Avanzado Familiar (FASPS, por sus siglas en inglés).
El desorden hace que las personas tengan un patrón inusual de sueño: generalmente están listos para irse a dormir a las siete de la noche y para comenzar el día, antes del amanecer.
Los científicos saben que el FASPS es básicamente una alteración en el reloj del organismo y que la causa del problema está en una mutación en el Per2, una de las proteínas que ha demostrado ayudar a controlar el reloj biológico las 24 horas.
Pero el nuevo estudio demuestra con más precisión en qué consiste ese error en el reloj biológico.
En ensayos con células, investigadores alemanes hallaron que en las personas con FASPS el reloj biológico funciona más rápido porque la proteína Per2 desaparece del núcleo de las células demasiado rápido, lo que adelanta varias horas el ritmo circadiano.
Los expertos informaron sobre los resultados de su investigación en la revista Genes & Development.
Se estima que alrededor del tres por ciento de la población tiene FASPS. Los investigadores esperan que al comprender los mecanismos moleculares detrás del trastorno puedan hallar algún tratamiento, quizás con un fármaco que modifique la actividad de la proteína Per2 alterada.
Asimismo, los científicos consideran que la tendencia en la población general a madrugar o a estar despierto hasta altas horas de la noche está determinada en parte por los genes.
¿Es peligrosos despertar a un sonámbulo?
Con toda seguridad habrá escuchado a más de una persona que nunca se debe despertar a un sonámbulo.
Se suele decir que un despertar brusco podría provocarle un ataque al corazón. Pero se trata sólo de una posibilidad bastante improbable, aseguran los expertos.
Es cierto que la mayoría de sonámbulos responden con miedo y confusión cuando se les despierta. No suelen saber ni dónde están, ni quién está junto a ellos, por ello la mejor recomendación es guiarles de vuelta a la cama con mucho cuidado, tomándolos de un brazo.
Por tanto, no resulta peligroso despertarles bruscamente, pero es mejor conducirles con delicadeza hacia la cama para no asustarlos.
Aún no se sabe exactamente qué desencadena el sonambulismo, sí se sabe que se produce durante el sueño más profundo y en las etapas de mayor descanso.
A medida que los sonámbulos cumplen años, los episodios de sonambulismo decrecen, lo que explica por qué los niño son meas propensos a deambular dormidos que los adultos.
Además, este comportamiento se «hereda» en las familias y aparece en personas con otros desórdenes del sueño como la apnea o el síndrome de piernas inquietas.
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