Padre por vocación: autodidacta por naturaleza

En semana es profesor universitario y durante fines de semana capellán de las Hermanas de Fátima. Su vida sacerdotal, empero, no le ha impedido sembrar y cosechar una prolífica trayectoria musical. Su nombre: el padre Abel Di Marco.
Por Carmen Cila Rodríguez
De La Perla del Sur
Fue casi un milagro que hablara sobre él.
Porque al darse cuenta de que era el punto focal de nuestra entrevista, el tímido Padre Abel Di Marco prácticamente no retiraba su vista de las notas musicales, pistas y diagramas que produce en su computadora.
Sumergido y casi embelesado, intentaba cortésmente devolver nuestra atención a lo que más satisfacción le provee.
Se trata de un nuevo sistema computadorizado con el que produce música digital, perfecto para la creación de pistas sonoras de películas, cantantes, anuncios de televisión y juegos de vídeo desde la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico (PUCPR) en Ponce.
Según narró, un día el profesor Rubén Colón Tarrats, director del Coro de la Institución, le comentó sobre un nuevo programa de computadoras para crear música.
Del lugar salió entusiasmado y compró una computadora.
“Sólo compré la computadora y los “diskettes”. Fui al Departamento de Administración de Empresas y le dije a un profesor: ‘¿me puede hacer un favor?, ¿Qué hago yo con esto?’ Entonces me puso el sistema operativo y adiós. En una semana se la llevé tres veces porque tres veces la formatee”, dijo ya más sonreído y relajado.

“Hay que tener un poquito de lógica, un poquito -no mucha- inteligencia y muchas horas para estar sentado” para atemperarse a los tiempos y el conocimiento, dijo de forma cándida el padre Di Marco.
Asimismo, el Padre explicó que “un día le pregunté a una profesora por un libro para empezar a ver lo que podía hacer la computadora. Y empecé a leer, pero para mí aquello era chino. Pensé que tenía que vender la computadora porque no tenía ni idea de cómo encenderla”, dijo sobre el sistema que a simple vista no parece nada sencillo.
Pero Di Marco no sólo aprendió a operar su unidad.
Ahora es profesor del curso titulado “Computadora aplicada a la Música”. También es el responsable de que se haya desarrollado el Departamento de Música de la Institución.
Incluso, según el profesor Freddie Feliciano Aponte, quien hoy está a cargo del Departamento, “hubo un coro una vez, pero se cayó. Pero el coro que el Padre formó cuando llegó a Puerto Rico es el coro que tenemos hoy”.
Abel di Marco tiene 74 años de edad. Nació en una provincia de Varcárcel, al Sur de Buenos Aires, Argentina. Sobre cómo llegó a la Isla, contestó que “por casualidad”, dijo un tanto sonrojado y -sin abundar- señaló a Feliciano para que detallara.
“El doctor Néstor Gómez -también profesor en la PUCPR- es de Argentina y se le apareció a ver si le gustaría venir acá. El Padre vino por un año y se convirtió en 33”, abundó Feliciano Aponte.
Entre notas musicales y breves interrupciones para enseñar cómo funcionaba su nuevo instrumento, Di Marco advirtió: “Yo no tengo ningún título, ni maestría ni siquiera tengo escuela secundaria. La escuela secundaria es el seminario, que en aquella época era el bachillerato humanístico, pero mi música la hice toda como se hacía antes: con maestros particulares”, dijo con su inseparable acento argentino.
“Es interesante porque no tiene grado, pero ha sido profesor de latín, de griego y teología. Además, el Padre ofrece cursos de Instrumentación, Contrapunto y Armonía. Es un ejemplo para nuestra sociedad”, continuó Feliciano Aponte.

Sin conocimiento previo en el manejo de computadoras, el padre Abel Di Marco se ha transformado en poco menos de tres años en profesor de un curso especializado en música digital en la Pontificia Universidad Católica de Ponce. (Fotos: Eric Daniel Rodríguez)
Por si fuera poco, “el Padre Di Marco es compositor. Tiene cerca de 200 canciones escritas para coros, compone piezas y recientemente un coro de Islandia utilizó una de ellas”, detalló el joven profesor, señalando que el sacerdote pertenece a la Asociación de Compositores de Estados Unidos (ACAM).
Pero esta relación con la música la lleva Di Marco desde los nueve años de edad, cuando comenzó a tocar piano en el Conservatorio Chopin de la misma ciudad donde vivía y posteriormente prosiguió estudios musicales en el Seminario.
Esto fue en La Plata, ciudad capital de la provincia de Buenos Aires, a los 12 años de edad.
Di Marco aseguró que lo sostiene “la vocación que Dios da y después es cuestión de seguirla y se llega con mucho estudio. En la época que yo estudié, uno entraba al terminar la escuela elemental”, dijo el veterano profesor, quien acude todos los fines de semana a la capilla del Barrio Arúz de Juana Díaz y funge como capellán de las Hermanas de Fátima.
Sobre este deseo de aprender más cada vez, sin contemplación el sacerdote respondió que “si uno puede tomar cursos, mejor. Pero si no, hay que tener un poquito de lógica, un poquito -no mucha- inteligencia y muchas horas para estar sentado”, concluyó el Padre, quien a pesar de su serenidad y silencio ha sufrido dos infartos, cinco “by pass” y dos angioplastías.
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